Antonio Pérez Aponte

Tribuna Invitada

Por Antonio Pérez Aponte
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Crimen y castigo

El título no alude a la famosa obra de Fiódor Dostoievski, sino del proyecto de ley que haría más de 100 enmiendas al código penal vigente para atemperarlo a la realidad social. Las enmiendas que se han implantado en el pasado no impactan el contexto social. Luce más fácil enmendar el complicado código vigente, diseñado para facilitar el trabajo de los jueces, pero no es así.

¿Las nuevas enmiendas exigirán la restitución total del daño a la víctima? ¿Continuaremos pagando el costo de la reclusión? ¿Dónde están las corporaciones de trabajo para que los reclusos paguen con su esfuerzo la deuda a la sociedad? ¿Qué objeto tiene la tipificación de delitos por penas de reclusión, si el objetivo debe ser restituir el daño y rehabilitarse? La respuesta a estas preguntas nos llevarían camino a un nuevo estatuto.

Digamos un robo, por ejemplo. ¿Qué importa el tipo de delito? Todos los delitos son graves y todos podrían conllevar reclusión. ¿Qué importancia tiene si es de primer o cuarto grado? ¿La pena de reclusión? Lo importante es que el delincuente restituya el daño a la víctima, bien sea desde la cárcel o desde la libre comunidad. Digamos que fue el robo de un auto que se dio a la huida, que chocó y fue pérdida total. Si el individuo representa un peligro para la libre comunidad, ¿cuánto tiempo debe estar trabajando en reclusión? El necesario que le tome pagar su sustento y el daño a la víctima. Cada delito tiene su pena particular.

Todo delito requiere rehabilitación, pero no es lo mismo robar $500 en tuberías de cobre que “desviar” $4.3 millones del Departamento de Educación. El período de reclusión debe determinarlo el tiempo que le tome al recluso restituir el daño y pagar la deuda a la sociedad con su propio esfuerzo. Así habrá proporcionalidad entre pena y delito. Así nadie quedará impune. Este principio de rehabilitación debe aplicar también a las entidades jurídicas.

El daño causado por un delito es cuantificable, pero la pena no tiene que tener fecha fija. Mientras más rápido pague su deuda y se rehabilite, menor el tiempo de reclusión y menor el costo social. Una cadena perpetua separa al sujeto de la sociedad, pero esto no es garantía de rehabilitación. El asesino del padre de dos menores tiene derecho a integrarse a la comunidad cuando restituya el daño y se rehabilite. Que pague el sustento de los menores en sustitución de la pensión que al padre le exigiría la ley.

Pagarla deuda y rehabilitarse es nuestra realidad social.

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