José B. Márquez

Punto de Vista

Por José B. Márquez
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¿Crisis constitucional? Posibles escenarios

Se ha generado una importante discusión en torno al marco legal aplicable si en efecto se produce la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló por la enorme presión pública de esta última semana. Previo a la salida del ex secretario de Estado, Luis Rivera Marín, el escenario constitucional era más claro, pero ante su renuncia la situación está sujeto a interpretaciones. 

Lo primero que hay que destacar es que, dentro del sistema legal estadounidense, la línea de sucesión establecida en la Constitución de Puerto Rico es atípica. Solo en Puerto Rico, a diferencia de los cincuenta estados, le sucede al gobernador en caso de muerte, renuncia, destitución o incapacidad un funcionario no electo. En las demás jurisdicciones, la figura que le sucede al gobernador es uno de los siguientes funcionarios electos: subgobernador (44 estados), secretario de Estado electo (tres estados) o presidente del Senado (tres estados). 

La Asamblea Constituyente de Puerto Rico debatió este tema, considerándose las opciones de un vicegobernador o teniente gobernador, o que en la alternativa cualquier vacante que surgiera en la gobernación cuando faltare más de un año para las próximas elecciones se llenare a través de una elección especial. Se descartaron estas ideas y prevaleció la figura del secretario de Estado como próximo en mando al gobernador.

Dado que no sería un secretario electo, para salvaguardar el cuestionamiento democrático, se estableció que, a diferencia de los demás secretarios, este secretario requeriría el consentimiento del Senado y de la Cámara. Además, tendría que satisfacer los requisitos constitucionales para ser gobernador (edad, ciudadanía y residencia).

En lo concerniente a posibles vacantes en la gobernación y la línea de sucesión, el Art. 4, sec. 7 de la Constitución quedó configurado de la siguiente manera: 

“Cuando ocurra una vacante en el cargo de Gobernador producida por muerte, renuncia, destitución, incapacidad total y permanente, o por cualquier otra falta absoluta, dicho cargo pasará al Secretario de Estado, quien lo desempeñará por el resto del término y hasta que un nuevo Gobernador sea electo y tome posesión. La ley dispondrá cuál de los Secretarios de Gobierno ocupará el cargo de Gobernador en caso de que simultáneamente quedaren vacantes los cargos de Gobernador y de Secretario de Estado”.

Con ese contexto, analicemos algunos escenarios posibles si el gobernador Ricardo Rosselló renuncia:

Escenario 1: Previo a renunciar, Rosselló nombra a un secretario de Estado confirmado por el Senado y la Cámara 

En este escenario, aplicaría la primera oración de la Sección 7, lo que quiere decir que el cargo de gobernador pasaría al nuevo secretario de Estado. Lo importante para que esto ocurra sin contratiempos es que el secretario de Estado cumpla con los requisitos constitucionales que se le exigen al Gobernador, según requiere el Art. 4, Sección 5 de la Constitución.

Escenario 2: Rosselló renuncia o es sujeto a residenciamiento sin nombrar a un secretario de Estado

En este escenario, la situación resulta ser más complicada de lo que algunos han sugerido. La respuesta generalizada ha sido que, en el caso de la renuncia del gobernador y el secretario de Estado, aplicaría la segunda oración de la Sección 7, es decir, lo que establezca la ley sobre “cuál de los secretarios de gobierno ocupará el cargo de Gobernador en caso de que simultáneamente quedaren vacantes los cargos de Gobernador y de Secretario de Estado”. 

Así las cosas, la Ley del Orden de Sucesión del Gobernador (2005) establece que al secretario de Estado le siguen los siguientes secretarios: Justicia, Hacienda, Educación, Trabajo y Recursos Humanos, Transportación y Obras Públicas, Desarrollo Económico y Comercio, Salud y Agricultura. 

El problema con este análisis es que omite la probabilidad de que la Ley del Orden de Sucesión del Gobernador ni siquiera aplique en estos momentos dado que las vacantes no habrían surgido simultáneamente. “¿Cuál es el alcance de la palabra simultáneamente?”, se preguntó expresamente en la Asamblea Constituyente. “Si vacare uno este mes y otro el mes que viene, ¿eso no es simultáneamente?”. “No, claro que no”, respondió el delegado Gutiérrez Franqui. “Que coincidan. Aunque no ocurran en el mismo segundo, sino que resulten vacantes los dos antes de cubrirse”, añadió Gutiérrez Franqui.

De esta respuesta en el historial constitucional solo podemos inferir que, para que aplique la sección 7, si bien las vacantes no tienen que suscitarse en el mismo segundo, tampoco pueden estar intercedidas por un período prolongado. Ello sugiere que los constituyentes no contemplaron un escenario como el actual, en el que ocurren vacantes por renuncia con margen de tiempo entremedio. De ahí que el escenario en que tanto la gobernación como la secretaría de Estado quedan vacantes simultáneamente sea más propio de situaciones emergencia, como muertes por accidentes o atentados.

Escenario 3: Previo a renunciar, Rosselló nombra a un secretario de Estado pero ese secretario no logra confirmación de Senado y Cámara

En este escenario, vuelve a aplicar la primera oración de la Sección 7 (que establece que la vacante del gobernador pasa al secretario de Estado) pero también surge una posible aplicación de la Ley del Orden de Sucesión del Gobernador. Según mencionáramos antes, la Constitución requiere que el secretario de Estado sea confirmado por Senado y Cámara, pero la Ley del Orden de Sucesión del Gobernador establece lo siguiente:

“Para advenir al ejercicio permanente del cargo de Gobernador, un Secretario o Secretaria debe ocupar su puesto en propiedad, habiendo sido ratificado su nombramiento; excepto en el caso del Secretario(a) de Estado”.

Ello quiere decir que mediante legislación se eliminó elrequisito constitucional de que el secretario de Estado que le suceda al gobernador haya sido confirmado por el Senado y la Cámara. Este lenguaje fue propuesto por el Departamento de Justicia, “quien sugirió que se especificara en el proyecto que el requisito de tener que ocupar el puesto en propiedad, habiendo sido ratificado el nombramiento, no aplica a la sucesión de carácter permanente del Secretario de Estado al cargo de Gobernador bajo la primera oración de la sección 7 del Artículo IV de la Constitución”. 

En ese sentido, la Ley del Orden de Sucesión del Gobernador tiene un serio problema constitucional que, en caso de controversia entre la Asamblea Legislativa y un secretario de Estado convertido en Gobernador por esa vía, correspondería al Tribunal Supremo resolver.

Otros escenarios:

Del historial constitucional y la estructura del Artículo 4 (Rama Ejecutiva) de la Constitución, surge que se quiso distribuir la facultad de nombrar a una figura que pueda convertirse en gobernador, precisamente por no tratarse de una figura electa. Es por eso que el Artículo 4, sección 9 estableció que el nombramiento del secretario de Estado requería confirmación del Senado y de la Cámara y, además, se contempló un escenario en el que la Asamblea Legislativa realiza directamente el nombramiento cuando hay una vacante absoluta en los puestos de gobernador y secretario de Estado:

“Cuando el Gobernador electo no tomase posesión de su cargo, o habiéndolo hecho ocurra una vacante absoluta en el mismo sin que dicho Gobernador haya nombrado un Secretario de Estado o cuando habiéndolo nombrado éste no haya tomado posesión, la Asamblea Legislativa electa, al reunirse en su primera sesión ordinaria, elegirá por mayoría del número total de los miembros que componen cada cámara, un Gobernador y éste desempeñará el cargo hasta que su sucesor sea electo en la siguiente elección general y tome posesión”.

Este escenario luce ser más propio del inicio de un cuatrienio (nótese que se habla de una “primera sesión ordinaria”) en el que, por alguna situación imprevista, surge una vacante en el puesto de gobernador sin que este haya nombrado a un secretario de Estado. 

Ahora, si Rosselló renuncia sin nombrar a un secretario de Estado y se concluye que la Sección 7 no aplica porque las vacantes no surgieron “simultáneamente”, ¿pudiera interpretarse que, ante la crisis constitucional que ello generaría, debe aplicar la Sección 9?

Después de todo, se trata de un escenario en el que hubo un gobernador que tomó posesión del cargo, dejó vacante el puesto y no nombró a un secretario de Estado. Eso parecería ser cónsono con el texto de la sección 9 y con la estructura constitucional más amplia que trató de democratizar de alguna manera el control sobre la secretaría de Estado. 

Ciertamente, ello sería más democrático que un gobernador que sale de su puesto en medio de un escándalo y deja en el poder a quien le dé gana, sin siquiera contar con el aval del Senado y de la Cámara, como sugiere la Ley del Orden de Sucesión del Gobernador. También sería más democrático que una sucesión que recaiga sobre la secretaria de Justicia, la cual tampoco contó con la salvaguarda contemplada por los constituyentes de un aval mayoritario del Senado y de la Cámara.

El Lcdo. Alvin Padilla Babilonia es coautor de esta columna.

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