Efrén Rivera Ramos

Punto de Vista

Por Efrén Rivera Ramos
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Crisis y derechos humanos

Cuando el gobierno de Puerto Rico comenzó a tomar medidas agresivas para atajar la propagación del coronavirus, algunas voces advirtieron contra la posible violación de los derechos de la población.  Hubo entonces quienes descalificaron o ridiculizaron esas advertencias aduciendo que lo importante era atender el asunto del contagio. Pero el tiempo empieza a darle la razón a aquellas admoniciones.

Es cierto que las medidas de distanciamiento físico adoptadas en numerosos lugares del mundo, al igual que en Puerto Rico, han sido acogidas favorablemente por la comunidad científica y por sectores sustanciales de las sociedades concernidas.

Sin embargo, a medida que la situación se prolonga cobran mayor vigor los planteamientos sobre la necesidad de que los gobiernos actúen dentro del marco de las normas constitucionales respectivas y del más escrupuloso respeto a los derechos humanos reconocidos internacionalmente. De lo contrario, se teme que podamos estar transitando un camino de difícil retorno. Es decir, que, si no actuamos a tiempo, el mundo pos pandemia puede ser menos democrático y menos respetuoso de los derechos humanos que aquel al que tenemos derecho a aspirar.

Han llamado la atención sobre esta cuestión investigadores de centros de estudios muy prestigiosos, entidades regionales e internacionales de derechos humanos  y organismos nacionales y organizaciones no gubernamentales de una gran cantidad de países.

En un informe del Fondo Carnegie para la Paz Internacional, por ejemplo, se señala cómo las respuestas a la pandemia pueden estar ocasionando la centralización indebida del poder (basta con recordar los exabruptos del Presidente Donald Trump reclamando poderes absolutos), el menoscabo de derechos fundamentales, el incremento de la capacidad de los estados para vigilar y fichar a las personas, la supresión de la protesta, la distorsión de los procesos electorales, el aumento de la injerencia del poder militar en asuntos civiles y, no menos importante, la agudización de la corrupción.

Ante peligros como esos, la Comisión y la Corte Interamericanas de Derechos Humanos hacen llamados a los estados concernidos a respetar todos los derechos humanos. Es, pues, necesario amparar derechos económicos y sociales como el derecho a la vida, a la integridad personal, a la salud, a la educación, al trabajo y a la alimentación. Pero también los derechos civiles y políticos como los derechos a la seguridad, el movimiento, la intimidad, la libertad de expresión, la protesta, la participación, el acceso a la información y el acceso a la justicia así como los derechos sexuales y reproductivos. Exhortan, además, a tomar en cuenta las necesidades de determinados grupos particularmente vulnerables.

En otras palabras, hay que diseñar políticas y medidas que sean efectivas contra la pandemia, pero a la vez respeten la dignidad de todas las personas de conformidad con los derechos humanos reconocidos por la comunidad internacional y por las constituciones nacionales.

Puerto Rico no está ajeno a estos peligros y exigencias. Han hecho su aparición la extensión de toques de queda prolongados sin aval de la legislatura,  la falta de transparencia, la corrupción, el atropello policíaco, la exclusión de la prensa de las sesiones “informativas” del gobierno, la amenaza de suprimir la protesta, la invasión innecesaria de la intimidad y la dificultad en el acceso a los tribunales.  

También hacen su agosto la incompetencia y falta de agilidad en atender la situación de salud mediante la realización de pruebas masivas y en la provisión de la asistencia necesaria para las personas desempleadas, el apoyo a las víctimas de violencia doméstica y la protección de quienes trabajan en el sector salud, entre otros sectores vulnerables.

Por todo eso y más, debemos acoger las expresiones sobre la importancia del respeto a los derechos humanos de la Comisión de Derechos Civiles, la ACLU,  las organizaciones Km. O, Espacios Abiertos, la Colectiva Feminista e INTERMUJERES, entre muchas otras, y campañas como la de #DistanciaConDerechos de la organización Ayuda Legal Puerto Rico, también entre otras.

Debemos seguir vigilantes y exigir nuestros derechos especialmente en medio de la crisis.


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