Carlos Pérez Morales

Tribuna Invitada

Por Carlos Pérez Morales
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Crónica de un sopetón esperado en la AEE

El pasado miércoles, 21 de septiembre, sucedió lo que tanto la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER) había anunciado. Por años, esta respetable Unión ha venido denunciando la situación precaria en que se encuentra el sistema de energía eléctrica en Puerto Rico.

Sus denuncias, aun teniendo el peritaje, han caído en oídos sordos. El apagón fue la causa de una prolongada angustia en el pueblo. Prácticamente toda la sociedad necesita del servicio de energía eléctrica. Han pasado ya varios días y el servicio no ha sido restablecido en su totalidad.

La AEE es una corporación pública que a través de los años ha sido ampliamente politizada. Desde su fundación hasta décadas atrás, sus empleados venían obligados a pagar la “Cuota del Partido”. Este tributo fue impuesto por el PPD. Posteriormente desapareció, pero la recaudación de dinero con fines políticos continuó llevándose a cabo por empleados y supervisores. Paulatinamente este recaudo aumentó con la celebración de fiestas y otras actividades de la gerencia y empleados, recogiendo fondos para uso político.

Con el advenimiento del bipartidismo en Puerto Rico, el asunto se complicó. A partir de ese momento, tanto el PPD como el PNP, utilizaron la AEE como un botín político. Ya no sólo e trataba de los trabajadores y de la gerencia, sino que se entronizó la corrupción con los suplidores de la empresa. Esta corrupción perdura hasta hoy. El uso con fines político de la AEE y su descuidada y mala administración, la llevaron a la práctica continua de pedir dinero prestado mediante la emisión de bonos.

Ricardo Santos, ex presidente de la UTIER, ha señalado que ellos (la Unión) han denunciado consistentemente este descalabro, pero poco caso le han hecho los que ostentan el poder. Los trabajadores llevan sobre sus hombros el mayor peso y las peores consecuencias porque están allí dentro y conocen de cerca todo lo que pasa, y ven y sienten cómo se desmantela nuestra primera industria poco a poco.

El neoliberalismo rampante y avasallador que arropa nuestro gobierno ha impulsado la quiebra de la AEE. La razón de este impulso para lograr la quiebra de la empresa, es el poder privatizarla, siguiendo los lineamientos del Consenso de Washington.

Desde que la AEE se fundó como un monopolio gubernamental, la misma ha contribuido enormemente a nuestro crecimiento económico, industrial y social. Desde que Estados Unidos e Inglaterra impulsaron el neoliberalismo político y económico y la globalización, las cosas han cambiado mucho. La corriente ideológica del neoliberalismo impulsa la privatización y la reducción de salarios y beneficios a los trabajadores. Esa es la razón principal de la quiebra de la AEE, no es un hecho aislado ni el apagón fue causado por un hecho natural.

La fragilidad de esta empresa representa el comienzo de su privatización.

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