Xiomara Feliberty Casiano.
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¿Cuál es el plan para mejorar la educación?

Nunca había reflexionado sobre esta canción infantil que cantábamos con mami en las tardes de lluvia. “Mi escuelita, mi escuelita, yo la quiero con amor”. De adulta no conozco otra manera de querer pero entiendo la función del estribillo. De pequeños nos enseñaron que las escuelas le pertenecen a las comunidades pero según la nueva secretaria de Educación el único argumento que le han dado en los foros para evitar el cierre de escuelas es que son “bonitas” o que la comunidad se hará cargo del mantenimiento.

Sorprendió también cuando en conferencia de prensa dijo que los niveles o grados en el sistema público de Puerto Rico “no tienen mucha coherencia”. En esta conmoción cultural que ha ocasionado surgen cuestionamientos, todos válidos. Si se pretende asimilar el sistema de educación al norteamericano también tendrían que evaluar el plan de las escuelas y el desempeño académico de los estudiantes como lo hacen en este lado del mar.

Por ejemplo, en el estado donde trabajo, reconocido a nivel nacional por su sistema de enseñanza, las escuelas se evalúan por su capacidad de retención y graduación, el porcentaje de estudiantes destacados en lenguaje, ciencias y matemáticas, así como el ofrecimiento de cursos avanzados y especializados.

En el proceso de evaluación se destaca la proporción entre maestros y estudiantes. Las mejores posiciones siempre tienen una proporción menor de 20 estudiantes por educador. Entonces, como el argumento no puede ser que “mi escuelita es bonita”, hablemos de los números.

Si la misión es mejorar el sistema educativo y asimilarlo a uno que no sea raro ni culturalmente afectivo, entonces el próximo paso “en la cadena de decisiones” sería publicar abiertamente cuál es el plan para mejorar la educación. El sistema de enseñanza, guste o no, es parte de la idiosincrasia del país. Por ende, las comunidades de las “escuelas bonitas” también requieren datos específicos que no se limiten a unas cuantas gráficas que reducen las escuelas a barras de colores, donde se diferencian entre receptoras, consolidadas o descartadas.

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