Mabel M. Figueroa Pérez

La tilde de Mabel

Por Mabel M. Figueroa Pérez
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¿Cuándo llegará el día de mi suerte?

Palabra: Suerte

Significado: conjunto de sucesos que se consideran predeterminados para la vida de alguien

Etimología: proviene del latín sortis 

 

Cuando la gobernadora cerró el mes de abril con un mensaje televisado, que acabó opacado por funcionarios con mascarillas inamovibles rodeándola y un vídeo que saltó a las redes sociales de inmediato mostrando al grupo estirándose y a Wanda Vázquez sacando la lengua y agarrándose la garganta tras culminar su alocución, prendí una velita para que en mayo nos fuera mejor.

Pero, mis expectativas estaban muy altas. Fallé en mi clamor: mayo ha resultado ser un mes de contradicciones arrebatadoras y revelaciones inquietantes y algunas hasta ridículas. No sé si es porque estamos a las puertas de unas primarias partidistas o porque el calor comienza a hacer efectos extenuantes o porque estar confinados y a la vez saludables sea desgastante.

“Pronto llegará, el día de mi suerte. Sé que antes de mi muerte, seguro que mi suerte cambiará”  

En este punto he adoptado la canción “El día de suerte”, de Héctor Lavoe, casi como un himno de la esperanza que se traga las emociones que provocan la incertidumbre que como país vivimos.

Cómo es eso de que la presidenta ejecutiva de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, Doriel Pagán, nos está advirtiendo a los ciudadanos con un racionamiento si se “persiste” con mal utilizar el agua durante la pandemia del COVID-19. O sea, ¿no nos llevan diciendo casi dos meses que desinfectemos todo, todo el tiempo, y que cantemos cumpleaños feliz dos veces cada vez que nos lavamos las manos? Al menos los anuncios de la campaña para combatir el coronavirus son la pluma del lavamanos prendida y artistas entonando el “happy birthday to you” mientras se limpian.

Un racionamiento de agua en tiempos de desinfectar y mantener limpio todo para que no nos contagiemos del virus parece un chiste, pero es un apercibimiento muy real. 

Eso pasó ayer, como igual pasó que la secretaria del Trabajo, Briseida Torres, hizo admisión que raya en la aberración: que solo ha atendido unas tres mil solicitudes al programa de desempleo por pandemia (PUA) de las 141,571 que le han llegado. 

Voy a respirar…

“Esperando mi suerte quedé yo, pero mi vida otro rumbo cogió. Sobreviviendo en una realidad, de la cual yo no podía ni escapar”

Vivimos en una época en la que se habla de inteligencia artificial y en la que la tecnología domina la vida cotidiana de los seres humanos. Pero en el Departamento del Trabajo están trabajando de forma manual la lista de trabajadores independientes que están pidiendo la ayuda de desempleo PUA, con $600 semanales, por efecto directo de la pandemia del coronavirus. La titular de la agencia confirmó ayerque no fue hasta este mes de mayo que Evertec les dio una opción de acceder a parte de esa información a través de un sistema de Excell… ¡Por el amor de Dios!

Wanda Vázquez asegura que más de $450 millones se han desembolsado en ayudas y que al que no le ha llegado, lo recibirá retroactivo. El problema es de credibilidad, señora gobernadora, lo que nos obliga a poner en pausa esa información y sus números.

A eso se suma que el Departamento de Educación anunció que cerrará 32 comedores escolares porque 50 empleados dieron positivo a las pruebas del COVID-19. Se enviaron 278 a cuarentena. ¿No hay dinero para contratar gente que prepare o sirva comida con tantos desempleados que están pidiendo ayuda? Claro que sí… no entiendo.

Si a esa ecuación se agrega el emotivo reclamo del alcalde de Guánica, Santos Seda, este mes también para que se desembolse el dinero para recoger los escombros de los más de 400 hogares que se cayeron con el terremoto del 7 de enero pasado y que siguen en el mismo lugar, meneándose con temblores a diarios y manteniendo a tantas familias en el aire, cualquiera llora. Pero el desconsuelo se apodera de uno cuando el alcalde apunta a la Junta de Supervisión Fiscal como la que tiene paralizados los dineros y ese ente impuesto por el Congreso desmiente la información y señala a Wanda como la culpable porque no había solicitado esos fondos.

“Ahora me encuentro aquí en mi soledad, pensando qué de mi vida será. No tengo sitio dónde regresar, y tampoco a nadie quiero ocupar”

Ay bendito, y qué me dicen de la campaña política en medio de la crisis y la pandemia. ¡Es agobiante! Pero si algo me dejó en shock fue este post… ajá.

“¡Última hora! A petición popular, ya pueden hacer su donativo a nuestra campaña por ATH Móvil… Jenniffer tiene los grandes intereses, yo los tengo a ustedes”

Cuando el 7 de mayo leí esto en las redes sociales del aspirante a volver a ocupar el puesto de comisionado residente en Washington, Aníbal Acevedo Vilá, por poco me atraganto con un sándwich que me estaba comiendo. Estamos en campaña, sí. Pero pedir dinero así, en estos momentos de tanta fragilidad y con tantos en la calle, sin empleo, carece de toda sutileza y empatía. Y, por favor, eso de usar como slogan el tema de los grandes intereses es como si a él esos grandes intereses jamás lo hubieran apoyado a lo largo de su carrera de político como legislador, comisionado residente y gobernador. ¿Acaso él cree que los ciudadanos no tienen memoria? 

Lo que sí tiene que ser difícil para él de procesar es que Paul Weiss, exjefe de su gabinete en Washington cuando fue comisionado residente, y su cabildero republicano Charlie Black, a través de la compañía Prime Policy Group que fundó, le hayan donado a la campaña de su contendiente Jenniffer González. 

Fatal, Aníbal, fatal.  

Y ese juego de fuerza de mollero entre la gobernadora y su contendiente Pedro Pierluisi, que es más transparente que muchas cositas que pasan en este país. Es que cansa todo esto, de verdad.

“Esperando la vida he de pasar, este martirio no podré aguantar. Y pregunto hasta cuándo durará… Estoy cansado de tanto esperar”

Pero si algo ha ocurrido este mes de mayo, al que le quedan aún dos semanas para darle paso a la temible época de huracanes, fueron dos cosas. La primera: el informe del Departamento de la Familia que apunta a la senadora penepé Evelyn Vázquez como una de los que componen las fuerzas políticas que interrumpieron la entrega de ayudas a los pueblos del suroeste que se afectaron con los terremotos para figurear como agenda de campaña. La segunda: los reveladores “me amparo en la Quinta Enmienda” del abogado de la empresa Apex General Contractors, Juan Maldonado, cuando se le confrontó sobre la firma que aparecía en uno de los documentos que se procesó para la compra de un millón de pruebas rápidas, a un costo de $38 millones, y su comentario ridículo de: “No es secreto que, en transacciones con el gobierno, tener un nombre americano se ve con mejores ojos que (un nombre) local”. 

¡No, no, no, no! Y el mes de mayo no se ha acabado, caramba. 

“Y estoy seguro que mi suerte cambiará. ¿Pero cuándo será?” 

En vez de una velita prenderé tres, a ver si este desastre se transforma en futuro digno… ¡Ojalá!

“Pronto llegará, el día de mi suerte. Sé que antes de mi muerte, seguro que mi suerte cambiará” 

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