Raymond Pérez

Tinta Boricua

Por Raymond Pérez
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Cuando los ídolos se convierten en rivales

Tjader Fernández es un joven atleta que recién comienza su tercera temporada en el Baloncesto Superior Nacional, (BSN).

Armador, de 5 pies y 10 pulgadas, pertenece al equipo de Aguada, con el que siempre ha militado en su carrera. Fernández tenía dos años cuando el exarmador del Equipo Nacional, Carlos Arroyo hizo debut con los Cariduros de Fajardo en el BSN.

Hoy día, Arroyo cuenta con 38 años y está activo con Fajardo, mientras Fernández tiene 24 años. Y Arroyo carga en su resumé varios años de carrera en la NBA, en Europa, cinco campeonatos en el BSN, torneos Mundiales, Panamericanos, Centroamericanos y Olimpiadas. Casi ná.

Días atrás, Aguada y Fajardo se enfrentaron. Y allí, Fernández, quien promedia en esta temporada 1.80 puntos por juego, con 1.2 asistencias y 0.9 rebotes, en cinco partidos, tuvo la oportunidad de jugar varios minutos por los Santeros, tras su mentor Eddie Casiano, ponerlo a defender al veterano Arroyo.

Tras finalizar el juego, en donde Arroyo fue puntal en la victoria sobre Aguada, Fernández no pudo esconder la emoción de haber defendido a Arroyo y en su cuenta de Twitter (Tjader4) colocó una foto de su persona marcando de forma cercana a Arroyo y dejó para la historia un mensaje, sin aspavientos ni prepotencia, que caló hondo en mi persona. Más bien denotaba orgullo.

“Trabaja hasta que tus ídolos se conviertan en tus rivales”.

Y esa reflexión de Fernández, que habla por sí sola, es la historia de muchos seres humanos, deportistas y no deportistas, en su caminar en pos de desarrollarse o estabilizarse en los que les apasiona hacer. Siempre pensando en mejorar.

Lo ideal, de ordinario, es que uno quiera emular a una persona que haya sido excelente en su quehacer diario, con miras a querer hacerlo tan bien o mejor que él. Con envidia de la buena.

Y cuando a uno le toca de cerca esto, uno se convierte en un mejor profesional.

Lo viví en mi formación como reportero de deportes cuando a inicios de la década del 80, siendo un novato periodista, pude tener como compañeros en el diario El Mundo a dos veteranos periodistas deportivos, Luis Romero Cuevas y Roberto Agrinzoni, que fueron parte de mi desarrollo. A través de sus artículos y reseñas, desde la década del 70, pude ir aprendiendo de variados temas deportivos. Y entonces, luego me tocó tenerlos a mi lado en la redacción deportiva. Fueron, ciertamente, una escuela.

Por eso me sentí muy identificado con esa reflexión de orgullo que plasmó Fernández tras defender días atrás a Arroyo.

Estar al lado de gente que admiras y de los cuales puedes aprender y ser mejor en lo que haces, aprovechar esas oportunidades, eso es vivencia y ganancia.

Pasa lo mismo con jóvenes deportistas cuando le sacan provecho a esa experiencia de poder compartir con veteranos jugadores.

Ojalá que la carrera de Fernández siga en ascenso y siga aprendiendo de sus ídolos, cuando los tenga su lado como rivales.

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