Gloria González Tejera

Punto de vista

Por Gloria González Tejera
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Cuando se lacera la dignidad de un pueblo

Trauma es una respuesta emocional a un evento terrible, como sería un accidente, una violación o un desastre natural.  Se debe añadir también a la lista de eventos catastróficos, cuando se lacera la dignidad de un pueblo, tal y como lo hemos vivido la inmensa mayoría de los puertorriqueños como consecuencia del terremoto social y moral que sacudió los cimientos de nuestra sociedad los pasados días. 

El trauma ocurre luego de sobrevivir un desastre, que pasa en un tiempo determinado y que podemos revivir otra vez mediante una narrativa, es decir, hablar sobre el evento hasta la saciedad. En ocasiones, la persona traumatizada se queda muda, no encuentra las palabras para describir los eventos terribles, quedando atrapada por el miedo, el dolor, la angustia y la vergüenza.  Cuando la persona no puede encontrar las palabras y contar su historia del trauma, se dice que está en ‘crisis’.  Por tanto, las crisis son historias terribles encapsuladas en la mente de la víctima que no tienen testimonios ni testigos.  

En la terapia del trauma como en la vida diaria, la comunicación con uno mismo o con otro, es esencial para la recuperación.  Mediante el intercambio de palabras, en un espacio protegido, con tiempo suficiente para ventilar, las víctimas se liberan poco a poco de la ansiedad que les controla. 

Respecto al trauma que vivió el pueblo, causado por los políticos, los puertorriqueños manifestaron a viva voz la indignación y el repudio hacia los victimarios.  Por primera vez, el único tema de conversación, en la mayoría de las personas, de todas las edades, especialmente en los jóvenes, lo fue el enfoque sin precedentes sobre la situación política del país.  Pudimos observar y presenciar manifestaciones multitudinarias que sirvieron de catarsis para liberar las emociones asociadas al trauma; tales como: irritabilidad, coraje, desolación, desasosiego, incertidumbre y culpa.           

En el proceso terapéutico de sanación y recuperación del trauma, los puertorriqueños superaron la crisis, expresando efectivamente, con protestas masivas únicas y originales el mensaje de “basta ya”. Los memes en las redes sociales desplegaban de manera humorística el desprecio a aquellos que causaron el daño.  

En adelante, debemos reflexionar y perdonarnos a nosotros mismos.  El evento terrible que nos marcó no fue causado por la naturaleza sino por aquellos entre nosotros que pusieron a esos políticos a gobernar; porque si bien no podemos controlar los desastres de la naturaleza, sí podemos y tenemos que procurar que nuestras acciones en el futuro no nos conduzcan a lo mismo.  


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