Aurelio Mercado

Tribuna Invitada

Por Aurelio Mercado
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¿Cuándo van a recapacitar?

El huracán María y la tormenta extra tropical Riley demostraron algo que muchos científicos llevamos años criticando. Y es que, por décadas, la Junta de Planificación (JP) se ha dedicado a “planificar” la destrucción de nuestras costas y playas. Todo con el visto bueno del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), de la Junta de Calidad Ambiental y de la Compañía de Turismo.

Lo trágico es que, en ese sentido, “planificando” para mal, están haciendo un excelente trabajo.

Cuando en la década pasada se trató de crear una Ley de Costas, que establecería una definición de la zona marítimo-terrestre (ZMT) atemperada a varios factores: situación geográfica, nuevos conocimientos disponibles, y franja de separación de estructuras costeras basada en nuevos datos de erosión, penetración de la marea ciclónica, y aumento en el nivel del mar, hasta la Asociación de Constructores de Hogares de Puerto Rico se opuso, bajo el argumento de que iba contra el progreso. Se nos tildó de independentistas con mentalidad de comunistas.

Después de las experiencias vividas, podemos decir: ¡tremendo “progreso” el que ha habido! Una isla con playas llenas de escombros y edificios de múltiples pisos al borde del colapso. Irónicamente, es ahora la misma Asociación de Constructores de Hogares la que está abogando a favor de que las nuevas unidades de vivienda no estén localizadas en lugares de alto riesgo, o en áreas inundables (ENDI, 13 de marzo 2018, página 21). ¡Enhorabuena!

Como ejemplo de las consecuencias de las decisiones nefastas de la Junta de Planificación, la foto que incluyo en este artículo muestra como quedó un edificio que se construyó dentro de las servidumbres (de vigilancia y naufragio) colindantes con el limite tierra adentro de la zona marítimo-terrestre (a solo 6 metros del deslinde), bajo el Reglamento 4, Sección 85.07, que Planificación validó en el año 2000.

De repente, a partir de 2000, se empezaron a construir edificios muy cercanos al mar alrededor de toda la isla, edificios que hoy día están al borde del colapso. Tuvimos objeción a esa barbaridad, pero los “expertos” de Planificación y Recursos Naturales, no hicieron caso porque estábamos contra el “progreso”. Lo que está progresando es el aumento en el nivel mar, que de aproximadamente 2 milímetros por año, ya está creciendo a 6 milímetros año.

Otro método nefasto para nuestras playas es el uso de gaviones (jaulas de alambre llenas de piedras) que se acostumbran a utilizar como protección contra las olas y sus efectos. Los gaviones están recomendados para ríos y lagos, no para el mar, pero muchos de nuestros ingenieros aparentemente no lo saben, y los “expertos” de nuestras agencias reguladoras tampoco.

Preocupa ver que los mismos que tienen en sus manos la protección y preservación de los recursos naturales para la posteridad, desconocen cosas tan básicas. Por más que se les ha dicho, no atienden razones ni argumentos científicos.

¿Qué más tendrá que ocurrir para que recapaciten?

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