Zoé Laboy Alvarado

Tribuna Invitada

Por Zoé Laboy Alvarado
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¿Cuántas novias tienes?

El Día de la Mujer, celebrado por algunas personas y rechazado por otras, ciertamente sirve al propósito de abrir espacios y foros para la discusión de diversos asuntos relevantes para la mujer.  Lamentablemente este proceso se ha visto matizado por la polémica en torno al alcalde Héctor O’Neill.  Las alegaciones de delito deben ser investigadas sin distinguir si son en contra de líderes gubernamentales o de ciudadanos privados. Ningún delito contra la mujer debe quedar impune.

El discrimen por sexo está cimentado en el conjunto de roles sociales que se consideran como apropiados o inapropiados para hombres y mujeres.  Muchos de estos roles que encasillan a unos y otras, se inculcan desde la infancia. Los niños no lloran; Ese trabajo no es para niñas; ¿Cuántas novias tienes?; Eso se ve feo en una mujer; son solo algunas de las expresiones que, sin darnos cuenta, van creando inequidad.

Es vergonzoso que en el Puerto Rico del Siglo XXI todavía las mujeres seamos objeto de discrimen, sobre todo cuando las estadísticas muestran que 52% de nuestra población somos mujeres y que más del 50% de la fuerza laboral en Puerto Rico está constituida por féminas. Más absurdo resulta el dato de que, a pesar de ese hecho, el 63% de nuestras mujeres viven bajo el nivel de pobreza.

Esta realidad no puede quedarse en una mera reflexión y en una actitud conformista.  Todas y todos tenemos la obligación de tomar medidas a corto y largo plazo para erradicar la inequidad de la mujer, que redunda en injusticia, violencia y discrimen.

La violencia doméstica, por ejemplo, es síntoma de una sociedad en la que los conceptos de amor, respeto y equidad han sido tergiversados y cambiados por poder y control.

Sin duda, hay que actuar al respecto y eso comienza en el hogar. Pero no podemos olvidar que, para erradicar las conductas discriminatorias, también debemos establecer estrategias que, a largo plazo, eduquen, cambien percepción y creen conciencia.

El Proyecto del Senado 171, radicado por esta servidora, dispone la creación de un proyecto piloto de escuelas coeducativas, dirigido a promover la igualdad entre hombres y mujeres y prevenir el discrimen en las escuelas públicas de Puerto Rico.

La educación pública es uno de los pilares del bienestar social y, como sistema educativo, viene obligado a garantizar la igualdad de oportunidades para todos y todas los niños y las niñas de Puerto Rico.  Tenemos que detectar los estereotipos asociados al comportamiento masculino y femenino y poner en marcha las iniciativas para eliminarlos de nuestro lenguaje y nuestro comportamiento.

Aun cuando este proyecto no rendirá resultados inmediatos, a largo plazo producirá un cambio de conducta que reduzca el discrimen y la violencia contra la mujer.

La meta es una: lograr que las mujeres tengan las mismas oportunidades de trabajo, accesibilidad a la educación, a la salud y ala seguridad física, social y emocional que tienen los hombres.

Pero lograr esa meta comienza en casa; con lo que decimos, con lo que hacemos y con el ejemplo que damos.  ¡No seamos cómplices de perpetuar los crímenes contra la mujer!

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