Mercedes Torres Almodóvar

Punto de vista

Por Mercedes Torres Almodóvar
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Cuidado con los baobabs en Puerto Rico

El COVID-19 una vez más ha puesto al descubierto cuán infestados estamos de la semilla mala llamada corrupción. Esta semilla hace décadas sigilosamente ha arropado el gobierno, los partidos políticos y las agencias de servicio de nuestro país. Así como en “El Principito”, no se arrancaron a tiempo y sus raíces están arraigadas en nuestra tierra. Nosotros, los ciudadanos, estamos a merced de ellos y el país está a punto de estallar. 

Vemos cómo en el gobierno se van infiltrando semillas que a través del tiempo se confunden con las semillas buenas, pero van despertando y florecen tan pronto sus partidos políticos ganan. Los gobernantes tratan a su pueblo como súbditos y se dejan manipular por los seres de negocios. Desplazan al empleado de carrera, al servidor público honesto e imponen los baobabs en lugares estratégicos para llevar a cabo transacciones que nos cuestan la vida. 

Un ejemplo es el intento de la compra de las pruebas del COVID-19. Pero este es solo un ejemplo de tantos que vemos en todas las administraciones a nivel ejecutivo, senatorial y municipal. Los únicos que pagan las consecuencias somos los ciudadanos como usted y como yo. Tristemente, en ocasiones los medios los honran con puestos como analistas y comentaristas políticos. Mientras, los mismos partidos políticos los acomodan como asesores después de ser rechazados en elecciones y/o expuestos por su falta de integridad. 

Estos mismos partidos ahora hacen intentos de investigar, no por llegar a la verdad o por nosotros sino por agendas partidistas y particulares. Allí se encuentran los baobabs. Juegan a las sillas musicales repartiendo y reciclando puestos y oficinas entre ellos. Notamos cÓmo en estas vistas de “investigación” el empleado de carrera es humillado, pisoteado y maltratado en el gobierno por los partidos y en las agencias por los baobabs. 

A cada agencia le fue sembrada la semilla mala que fue invisible en sus comienzos. Y en otras, trasplantaron los baobabs y los sembraron en agencias claves donde el dinero, los contratos y las seudo-subastas abundan. Una vista rápida es más que suficiente para identificar las semillas de la corrupción en todas las administraciones del pasado y en la de ahora. Las desgracias que todos sufrimos son el abono fértil. Así se ha evidenciado con los huracanes, terremotos y ahora con el coronavirus. Nuestras desgracias, muertes, y sufrimientos alimentan la avaricia de los seres de negocios con la oportunidad de regar raíces y perforar el mismo corazón de nuestro pueblo. 

Ya no podemos confiar. Los partidos tradicionales y los “nuevos” comienzan con semillas de apariencia “buena”. Cada partido siembra, cultiva y abona sus baobabs. ¿Qué nos queda para evitar que nuestra isla estalle? Tenemos que identificarlos, denunciarlos y arrancarlos de raíz. Están en cada lugar de trabajo, en cada agencia e incluso en muchos lugares inesperados como en los sindicatos, instituciones universitarias y religiosas, medios y funestamente hasta en nuestras familias. Como dijo Antoine De Saint Exupéry, “¡cuidado con los baobabs!” 

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