Benjamín Bolaños Rosero

Tribuna Invitada

Por Benjamín Bolaños Rosero
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Cuidado con los nuevos hongos

Candida auris es una levadura que amenaza la salud pública por su resistencia a todos los antifungales disponibles y porque es de difícil erradicación.

Los hongos como las levaduras y los hongos filamentosos desarrollan resistencia a los medicamentos antimicóticos que se usan en su tratamiento, de la misma manera que las bacterias desarrollan resistencia a los antibióticos. Las drogas matan la mayoría de los microorganismos, pero alguno de ellos es resistente. Pueden sobrevivir y multiplicarse.

El mal uso de los antibióticos y drogas antifungales promueve el surgimiento y la dispersión de los gérmenes resistentes. El problema de la resistencia es bien conocido y muy extendido, pero resistencia a todas las drogas antifúngicas disponibles es algo que no se había descrito previamente.  

El hongo Candida es una levadura que es parte de la flora normal del intestino y mucosas. Por lo tanto, se considera que es un hongo oportunista que aprovecha un tratamiento con antibióticos, pacientes con cáncer sometidos a tratamientos citotóxicos o el sistema inmune debilitado por un trasplante o por infecciones con el virus del HIV, para producir la candidiasis.  Causa candidiasis cutánea favorecida por la humedad y oclusión. Por eso es tan frecuente en personas encamadas, obesas o en la región inguinal en los bebes. Candidiasis vaginal es una causa importante de vaginitis. Candidiasis oral es común en bebes recién nacidos o pacientes infectados con el virus HIV.  Cuando el hongo entra a la sangre, da lugar a una sepsis con una respuesta masiva a la infección que disminuye el flujo de sangre, dañando los órganos y, causando la muerte en un 40% de los casos.  Candida albicans es el agente más común, pero otras especies como C. tropicalis C. parasilopsis también se aíslan comúnmente en Puerto Rico.

Una especie nueva, Candida auris, recibió atención mundial cuando un estudio publicado en 2017 en la revista Emerging Infectious Diseases mostró que era resistente a todas las clases de antifungales que usan para el tratamiento de enfermedades por hongos. El primer caso surgió en Japón en 2009, aislándose ya en los cinco continentes. No se sabe si se ha dispersado viajando con los pacientes o en superficies de aviones o si se desarrolló simultáneamente en varias partes del mundo. Hasta el momento son pocos los casos de C. auris en el mundo, 24 de ellos han sido reportados en los Estados Unidos.  La mortalidad luego de la infección es cerca del 70%.

Un estudio de 54 cepas de C. auris, 50 no respondieron al  fluconazole. Veintidós de estas cepas fueron resistentes al fluconazole y a la anfotericina B. Dos cepas fueron resistentes  a las tres clases de antifungales, incluyendo una nueva clase, las echinocandinas.

Otra dificultad que presenta C. auris es su resistencia a la desecación pues sobrevive un día en el cuarto de un hospital.  Estrategias de limpieza, como frotar con desinfectantes convencionales, no la eliminan de cuartos de hospital y equipos.  Solo funciona una formulación de cloro. C. auris, por su resistencia a los tratamientos disponibles y a la desecación, tiene el potencial de convertirse en un reto de salud. Aunque sin llegar al pánico, sí hay que estar vigilantes a este potencial peligro que afortunadamente aún no se ha reportado en Puerto Rico.



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