Luis Toro Goyco

Punto de vista

Por Luis Toro Goyco
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Cuidado con un resbalón político en el 2020

Hace setenta y nueve años, en 1940, y otra vez en 1944, el Partido Popular Democrático (PPD), una organización de base independentista, le solicitó al electorado boricua el voto indicándole que el estatus no estaba en “issue” y como consecuencia un voto por dicho partido no era un voto por la independencia. En 1940 y 1944 el PPD no cambió su naturaleza independentista ni nominó ningún candidato estadista. 

Actualmente, un nuevo movimiento, recién convertido en partido político, organizado casi totalmente por soberanistas (independentistas y libre asociacionistas), que no se identifica con ninguna forma de estatus, le hace igual solicitud al electorado puertorriqueño y nomina a una estadista para Comisionada Residente en Washington. Uno de sus ideólogos, el profesor Ángel R. Villarini Jusino, justifica el apoyo de independentistas a ese movimiento en que según él:  

“El control sobre el gobierno colonial permitirá el estimular el desarrollo de soberanía económica, cultural, social y política del país. Será ese proceso gradual de desarrollo de la soberanía el que no(sic) vaya educando en las limitaciones que el régimen colonial nos impone y la necesidad de superarlo para poder continuar nuestro desarrollo.

En este momento quien mejor representa esta alternativa es el MVC; …”

 “Eso explica,” afirma Villarini Jusino, “que muchos independentistas estén apoyando al MVC en su construcción”.

Yo no tengo por qué dudar de la buena intención del profesor, pero me pregunto y exhorto a los independentistas y libre asociacionistas a que se pregunten: ¿no fue con ese propósito que el PPD dejó a un lado el estatus en 1940 y 1944? ¿Por qué luego de 79 años de los independentistas y el pueblo haber endosado al PPD y este salir victorioso en esas dos elecciones nuestro estatus sigue siendo tan colonial como cuando Estados Unidos nos invadió?

Es probable que en 1940 y 1944 las condiciones existentes en nuestro país justificaran dejar el estatus a un lado ya que no habían cambiado mucho de las que existían a finales del siglo XIX cuando Estados Unidos nos invadió. En un discurso leído en Nueva York el 10 de septiembre de 1898, en ocasión de la reunión constituyente de La Liga de Patriotas, Hostos describió la situación del puertorriqueño promedio de la siguiente manera:

“Vista Puerto Rico desde este oscuro amanecer de vida propia en que se encuentra hoy, parece que todo es contrario en ella al humano propósito de la Liga. La población está depauperada; la miseria fisiológica y la miseria económica se dan la mano; el paludismo que amomia al individuo está momificando a la sociedad entera; esos tristes esqueletos semovientes que en la bajura y en la altura atestiguan que el proceso de reconcentración fue sistemático en el coloniaje; esa infancia enclenque; esa adolescencia pechihundida; esa juventud ajada; esa virilidad enfermiza; esa vejez anticipada; en suma, esa debilidad individual y social que está a la vista parece que hace incapaz de ayuda a sí mismo a nuestro pueblo…”  

Esa situación en aquel momento histórico llevó a Eugenio María de Hostos a promover la constitución de una organización que incluyera a todos los puertorriqueños (La Liga de Patriotas) más allá de líneas partidistas con dos fines: 

“… uno, inmediato, que es poner a nuestra madre isla en condiciones de derecho; otro, mediato, que es el poner en actividad los medios que se necesiten para educar a un pueblo en la práctica de las libertades que han de servir a su vida privada y pública, industrial y colectiva, moral y material.” 

En lo inmediato Hostos quería poner a Puerto Rico en condiciones de derecho para impedir que fuera anexado por Estados Unidos como estado sin ser consultado, quería que se le garantizara al pueblo su derecho a la autodeterminación.  

Aunque en este momento histórico la situación política de Puerto Rico sigue siendo colonial, la situación social, cultural y económica ha cambiado dramáticamente. Contamos con infantes, adolescentes, jóvenes y viejos sanos fuertes, saludables y ágiles. Nuestro pueblo ha demostrado que es capaz de salir de crisis tan difíciles como las ocasionadas por los huracanes Irma y María por sí mismo contando con la ayuda incondicional de nuestra diáspora y hemos demostrado tener la fuerza para derrocar a un gobernador corrupto e irrespetuoso con nuestra fuerza política sin derramamiento de sangre. Nuestro pueblo es altamente talentoso y tan educado que podemos convertirnos en un centro de educación profesional para América Latina y el Caribe.

Concurrimos con el MVC en que en Puerto Rico sufrimos un grave problema de corrupción gubernamental, pero ese problema no se limita al gobierno. Ha penetrado a todos los sectores de nuestra sociedad. Para sanear nuestra sociedad necesitamos una revolución moral a todos los niveles. En el gobierno no podemos ni tan siquiera reducir el problema de la corrupción abriéndole las puertas de las nuevas organizaciones políticas a líderes del sector estadista del que históricamente ha surgido el mayor número de casos de corrupción en nuestro país. 

También concurrimos con el MVC en que el bipartidismo es otro de los graves problemas que afectan a nuestra sociedad, que limita la democracia y facilita la corrupción, pero la solución no puede ser la creación de más partidos que le abran las puertas de su liderato a los sectores que históricamente han demostrado estar más infectados con ese mal. 

Nuestro problema principal actual es la falta de soberanía por la que tanto nuestro pueblo ha luchado, a la que le hemos entregado libertad, vida y hacienda y ahora que contamos con un movimiento soberanista mayoritario, aunque disperso, no podemos desviar nuestra ruta. Necesitamos trazar nuestro propio rumbo y mantener relaciones económicas, políticas, culturales y sociales con todos los pueblos del planeta. El embeleco colonial ha sido desenmascarado por sus creadores y la estadidad no es una forma de soberanía, no cuenta con la menor probabilidad de convertirse en realidad ni cuenta con el menor apoyo en Estados Unidos. La solución del estatus es buen antídoto para el veneno bipartidista y la soberanía nos brinda la oportunidad de sanear nuestra sociedad al estilo boricua. Dejar a un lado la ruta de la soberanía en este momento es un gravísimo error de aquellos que lo plantean de buena fe, pero si hurgamos con cuidado en quienes son los que han estado promoviendo esa desviación vamos a encontrar la mano de los grandes intereses partidarios de la colonia. 

El MVC está lleno de gente buena, honesta, talentosa y responsable dispuestos a exponer su libertad, ofrendar su vida y dar su hacienda por esta patria, pero hay situaciones en que la ingenuidad no es buena consejera. Cuidado hermanos con un resbalón que nos cueste un retroceso de por lo menos 80 años en la lucha por la soberanía de nuestro pueblo. COINTELPRO no ha terminado.  


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