Fernando Villarini

Tribuna Invitada

Por Fernando Villarini
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Cuidemos a los cuidadores

El trágico caso de la mujer que, tras cuidar a su madre por nueve años, terminó quitándole la vida, trae a la atención pública el drama del síndrome del cuidador.

La salud mental de un país es responsabilidad de todos. En un país con una población creciente de adultos mayores, es probable que si usted tiene familiares de edad avanzada, podría llegar a ser su cuidador. Todos también podemos llegar a requerir cuidado continuo. Y debemos reconocer cuán injusto es que esta necesidad de cuido recaiga en una sola persona.

El síndrome del cuidador surge en personas que se dedican a cuidar pacientes de enfermedades degenerativas, como el Alzheimer, que requieren un cuidado continuo a largo plazo. Esa persona asume el rol de cuidador primario y por atender a ese enfermo, empieza a desatenderse a sí misma, deteriorando su salud física y mental. Las necesidades de su vida cotidiana pasan a segundo plano porque ven el ser cuidador como tarea principal de su existencia.

Todo empeora cuando el cuidador desarrolla depresión y no logra atenderla por no tener tiempo para sí. La depresión le complica el poder ser cuidador, le hace vulnerable a entristecerse, a tener sentimientos de soledad, a ver que la ayuda no llega a pesar de pedirla. Puede sentirse irritable y frustrado de que por más que haga no percibe cambio positivo.

Para evitar esto, el cuidador, desde el principio, debe educarse sobre la condición del enfermo que atenderá. Debe entender que la atención es a largo plazo, que no es reversible, y conllevará largas horas. Así tendrá que establecer una red de apoyo. Jamás debería hacerlo solo porque se va a agotar. Esa red debe incluir familiares, amigos, vecinos, allegados y no descartar los recursos públicos. Debe buscar también apoyo de organizaciones que pueden contribuir a que la carga del cuidador pueda disminuir. Y atender su salud mental con un profesional.

Ante la realidad de que la población sigue envejeciendo y persiste el éxodo de personas jóvenes, urge que el gobierno cree más programas para velar por el bienestar de los adultos mayores, las personas encamadas y sus cuidadores. Medidas como el registro de voluntarios para el cuidado de pacientes de Alzheimer, que maneja la Oficina del Procurador del Paciente, deben implementarse más.

Mientras, nos toca a todos ser sensibles y compasivos ante esta situación. El apoyo de relevo de cuido es esencial, sustituirlo unos días que no esté inmerso en esa situación. El cuidador necesita apoyo psicológico porque enfrenta un cambio drástico, muchas emociones mezcladas. En el caso de atender a un paciente de Alzheimer, que olvida cosas, no se acuerda ni el nombre de sus allegados, la persona se torna hasta irreconocible para el cuidador. Estos cambios de conducta provocan malestar, tristeza, frustración y en ocasiones mucho coraje. A las personas que están cerca les toca estar atentas, apoyarlos y exhortarlos a que busquen ayuda psicológica.

Cuidemosal cuidador.

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