Iván Garau Díaz

Tribuna Invitada

Por Iván Garau Díaz
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Debemos continuar aspirando a la igualdad

Hace 100 años se aprobó la Ley Jones del 2 de marzo de 1917 que le concedió a los puertorriqueños la ciudadanía Americana.

Los puertorriqueños, después de entrar en vigor la Ley Jones (1917), han aceptado con orgullo dicha ciudadanía. Incluso, la ciudadanía Americana está ligada a la identidad puertorriqueña y los presidentes de los tres partidos políticos expresan que la misma se debe mantener y prolongar independientemente del estatus descolonizador que se implante en Puerto Rico.

Los puertorriqueños están de acuerdo en rechazar una ciudadanía americana de orden inferior o segunda clase. Todos reclamamos igualdad en la ciudadanía americana con los que viven en el Continente. En efecto, la historia demuestra que ha habido cinco congresistas puertorriqueños en el Congreso, que por residir en el Continente fueron electos democráticamente y votan por el Presidente.

Esos puertorriqueños que han sido congresistas son: (1) Hon. Herman Badillo; (2) Hon. Bob García; (3) Hon. Nydia Velázquez; (4) Hon. José Serrano y (5) Hon. Luis Gutiérrez. Otros puertorriqueños han ocupado cargos en el gabinete del Presidente de los Estados Unidos y tenemos la primera latina puertorriqueña en la Corte Suprema de los Estados Unidos, Hon. Sonia Sotomayor, que se ha convertido en un icono americano contemporáneo por sus ejecutorias en las cortes federales. 

La ciudadanía de la Ley Jones llegó con limitaciones e iniquidad que durante los últimos 100 años se ha desarrollado para garantizarle a los puertorriqueños seguridad y progreso. La ciudadanía Americana edificó el puente entre los Estados Unidos y Puerto Rico de libre acceso al Continente sin necesidad de visa o pasaporte. Puerto Rico se convirtió hace un siglo en una frontera importante (muro) de Estados Unidos de América de defensa militar y comercio en el área del Caribe y el resto del Universo en este hemisferio. El muro de esa frontera continua con orgullo para combatir el terrorismo internacional, el tráfico de armas y de drogas en una defensa común con los Estados Unidos.  

Se nos reclutó como ciudadanos americanos a ir a las guerras y se nos impuso un tributo de sangre sin representación en el Congreso Federal, salvo aquellos puertorriqueños que viven en el Continente.

El año de su centenario coincide con que el gobierno de los Estados Unidos decretó el acta de defunción del Estado Libre Asociado de Puerto Rico con instrucciones de que Puerto Rico obtenga un estatus descolonizador.

La ciudadanía americana nos provee que los puertorriqueños recibamos los beneficios de Medicaid (servicio de salud para los pobres), Medicare, Seguro Social, Programa de Asistencia Nutricional “PAN”, Programa de Educación Especial de Childcare, Becas Pell, vivienda Sección 8, Programa de Head Start, entre otros. 

La ciudadanía Americana vino con la protección de nuestros derechos civiles y las libertades de expresión y asociaciónbajo la Constitución de los Estados Unidos de América. La protección del Homeland Security en Puertos y Aeropuertos, del FBI, la Fiscalía Federal y el Tribunal Federal que garantiza nuestros derechos. El Cuerpo de Ingenieros para mitigar inundaciones y dragado. La Administración Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).

Los puertorriqueños por ser ciudadanos americanos hemos tenido acceso a los empleos federales establecidos en Puerto Rico, tales como, Tribunal Federal, el Hospital de Veteranos, la Administración de Pequeños Negocios (SBA); FDIC, que garantiza los depósitos bancarios; el Army; la Marina de Guerra; el Cost Guard; el United States Postal Service; la Guardia Nacional y otras agencias federales .

La ciudadanía Americana insertó definitivamente a los puertorriqueños en el gobierno de los Estados Unidos de América mediante defensa común, moneda común, mercado común, correo común y derechos civiles y libertades bajo la Constitución Americana. Por ello debemos recibir más fondos federales en igualdad de condiciones como los demás estados de la Unión.  Con esta realidad los puertorriqueños debemos continuar aspirando a la igualdad para un futuro de progreso y seguridad.

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