Manuel Rivera

Desde la Diáspora

Por Manuel Rivera
💬 0

¿Debemos sacrificar tantas vidas?

Aquella noticia de primera plana del Washington Post me impactó: “Michael Fowler dice que un recorte de pelo no vale el precio de terminar en una de sus bolsas negras”. Así criticó el director de la oficina de medicina forense del estado de Georgia la orden ejecutiva del gobernador Brian Kemp para reabrir barberías, gimnasios y salones de masajes, entre otros negocios.  

Ahí va mi punto y pasamos de la teoría a la praxis social. Y es que el deterioro acelerado de la economía ha empezado a afectar la psiquis ciudadana y, también, la del presidente Donald Trump. 

Las pérdidas de vidas por el COVID-19 se aceleran a pasos agigantados: sobre 70,000 los caídos en cuestión de meses, veinte mil más del total que se había registrado hace dos semanas. Aun mayor al número de soldados norteamericanos que murieron en la guerra de Vietnam, que duró décadas. Pero el estrago económico causado por el cierre de emergencia puede más que la razón. 

Según los expertos, una reapertura del comercio a la normalidad trae un alto costo. ¿Se tienen que sacrificar tantas vidas para salvar una economía? La más grande del mundo, que sucumbe como un Titanic ante la floreciente economía de la China comunista, que hasta hace poco de lo que se hablaba de ella era sobre la guerra de tarifas que mantiene con Estados Unidos.

El problema aparenta haberse intensificado. Entramos a una guerra económica del siglo, en la que el arma convencional se ha convertido en un virus. La humanidad ha estado acostumbrada a las guerras con armas convencionales, de las que tal vez te permiten protegerte detrás de una pared, o recurrir a un “bunker” al oír el ruido de temibles aviones militares que vuelan cargados de bombas potentes, o al escuchar la artillería que lanza morteros de combate. Pero estamos frente a un arma silenciosa.

Tal vez por eso la ciudadanía ha bajado la guardia ante la posibilidad de regresar a sus quehaceres rutinarios, porque ni oye ni ve al enemigo que se pasea entre ellos, contrario a las armas convencionales, donde el efecto del ruido mantiene a la ciudadanía en alerta. Este virus opera como un arma biológica. 

Ese silencio es el que traiciona. El que le permite al presidente manipular la psiquis ciudadana de tal manera que pone en riesgo de contagio a un gran número de personas a cambio de salvaguardar una economía que se puede ir a pique. A razón de la falta de una estrategia idónea que hubiera podido terminar de forma segura el encerramiento de emergencia, sin exponer a gran escala la salud de la ciudadanía en riesgo de muerte,Trump ha perdido la guerra.

Es así como insiste, con miras a las elecciones de noviembre, en que el gobierno en Pekín es el responsable de la pandemia y no él, en un intento por distraer la atención de quienes lo fiscalizan por el mal manejo que ha mostrado en controlar la crisis. 

Mike Pompeo, su secretario de Estado, y Peter Navarro, asistente al presidente en la Casa Blanca, fueron a los medios el pasado domingo. Señalaron que tienen evidencia contundente de que el coronavirus provino de un laboratorio en la ciudad de Wuhan, pero han rehusado presentar ante el escrutinio público la evidencia.

Los nuevos modelos pronostican que las cifras de muertos aumentarían a unos 3,000 diarios para finales del verano bajo la nueva estrategia de Trump. Acaban de anunciar que el valet del presidente arrojó positivo al virus COVID-19. Lo que requiere, de acuerdo a las recomendaciones del CDC, que el presidente deberÍa someterse a una cuarentena de catorces días. ¿De verdad, deberíamos de sacrificar tantas vidas?

Otras columnas de Manuel Rivera

viernes, 24 de abril de 2020

Los desvaríos de Trump

Manuel Rivera, quien sufrió COVID-19, advierte sobre el fanatismo y la ignorancia que llevan a exponerse al coronavirus

jueves, 16 de abril de 2020

Soy un sobreviviente de coronavirus

Ese día, sentí una piquiña en la garganta, acompañado por una tos seca, pero lo interpreté como otro simple síntoma de alergia, escribe Manuel Rivera

💬Ver 0 comentarios