Suleira M. Quiñones Fontánez

Punto de vista

Por Suleira M. Quiñones Fontánez
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Década de transición hacia una educación de excelencia

Existen muchos miedos y obstáculos en el ser humano en esta década de transición. Una década que estuvimos esperando con ansias locas, pero jamás pensamos que lo que nos sucede pasaría. Este comienzo de año no ha sido fácil, desde terremotos hasta una pandemia mundial. ¿Qué más nos irá a suceder? Para eso debemos seguir preparándonos y no resistirnos al cambio. Nos encontramos en una época de transición, época de cambios, para los cuales debemos adaptarnos.

Las personas tenemos atributos que nos impulsan a mantenernos en una zona estable, pero por otro lado tenemos una “espinita” que nos hace cambiar y buscar el progreso. El progreso necesita energía y requiere trabajo. El progreso implica riesgo. Cuando hablamos de un cambio requiere modificaciones. Para garantizar servicio hay que hacer planes. 

Jamás lo vimos venir. Vivimos un reto del mundo 4.0, donde la mayoría de lo que hacemos es con el uso de la tecnología. La transformación que hemos vivido en la educación, la importancia del aprendizaje que es mediada por tecnología y la transición que nos ha tocado hacer han convertido a la tecnología en algo indispensable en todos los niveles. 

Con la llegada de la Cuarta Revolución Industrial nos damos cuenta de que mucha gente le tiene miedo a la tecnología. Las tecnologías en la educación son positivas y resulta necesario integrarlas en esta era digital, pero tenemos que garantizar una educación inclusiva y de calidad para todos nuestros estudiantes y que se garantice un aprendizaje para todos. No creo que esa calidad esté ocurriendo en todos los niveles. Los maestros están haciendo su mayor esfuerzo y un trabajo titánico en esta época de transición por la pandemia, pero el gobierno no les está dando las herramientas que necesitan para ellos ser efectivos y que la educación no se afecte.

A medida que pasa el tiempo, la articulación de las nuevas tecnologías con el ámbito de la educación cobra mayor importancia y lamentablemente no se estaba valorando la educación a distancia y el teletrabajo como una prioridad hacia el futuro. Como país, el Departamento de Educación estaba prácticamente estancado en todos los servicios de tecnología educativa. Un tema que se tenía que ir trabajando hace años en Puerto Rico. Tomó mucho tiempo para prepararnos, pero la realidad es que no se necesitaba preparación si hubiéramos tenido todo un sistema de Educación a Distancia establecido como país.

El hecho de que el mundo y las naciones deseen progresar y avanzar en todos los campos va a depender del conocimiento de las personas y del desarrollo que se le dé a la “nueva economía”, basada en el conocimiento. Estamos en transición de escenario y este nuevo escenario crea una oportunidad única que hace que todos hagamos un aporte a la humanidad, para la innovación, la imaginación y el desarrollo de capital humano para que sean pilares que permitan sostener, enfrentar y superar la crisis. Como parte de la transición que nos toca vivir como país, para que se logre un rendimiento académico superior en nuestros estudiantes tenemos perseguir unas metas generales como retención del conocimiento, uso activo del conocimiento, comprensión del conocimiento, adquisición de un conocimiento organizado, desarrollo de habilidades intelectuales y comprensión más amplia de ideas y valores. 

Tenemos que trabajar juntos por una agenda común, la cual es la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas y sobre todo el Objetivo 4, “Educación de Calidad”. Como país tenemos que ofrecerles a nuestros estudiantes una educación de excelencia, pero por sobre todas las cosas de calidad en todo el sentido de la palabra. En ninguna conversación debemos dejar a un lado la Agenda 2030. El escenario para el año 2030 no está distante. Esto crea una oportunidad sin igual para redefinir, en toda su potencia, una conciencia planetaria en favor del aprendizaje, que eleve la capacidad humana a nuevos escenarios de desarrollo, y que cambie radicalmente las conductas que afectan el planeta.

A pesar de que desde siglos pasados la educación ha tenido el soporte de la relación personal entre educador y educando, el profesor García Areito (2009) indica que los formatos no presenciales han ido ganando terreno de forma evidente. Esto nos lleva a indicar que nos encontramos en una época de transición la cual tenemos que enfrentarla y aceptarla, para que nuestra sociedad pueda salir a flote y que cuando cantemos victoria sobre esta pandemia hayamos crecido más a nivel personal y profesional. Al pasar el tiempo tendremos muchas heridas, pero son heridas que sanarán y tendremos que entender que sufrimos, pero que nos dieron una gran lección de amor, entendimiento, esperanza y sabiduría. 2020, vaya lección nos estás dando. 2030, rumbo a grandes retos.

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martes, 14 de abril de 2020

Escuela 4.0: transformación del aprendizaje

Es imperativo integrar la tecnología en esta era digital, pero tenemos que garantizar una educación inclusiva y de calidad para nuestros estudiantes, dice Suleira M. Quiñones Fontánez

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