Yanira Cruz Rivera

Punto de vista

Por Yanira Cruz Rivera
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De camino a la próxima pandemia: nuestra salud mental

No existe historia reciente que nos prepare para lo que vamos a enfrentar una vez hayamos controlado, al menos un poco, la pandemia. Luego de haber salvado nuestra vida y las de los que queden, tendremos que enfrentar en la línea la próxima pandemia. Cual soldados, nos toparemos de frente con el deterioro en la salud mental de nuestro pueblo. Se han flexibilizado los servicios a la salud mental en las últimas semanas, pero la pregunta en mi mente no se detiene, ¿quién tendrá en pleno verano dinero para pagar siquiera un deducible por el cuidado de su salud mental? Lo más seguro, será más importante comprar pan.

Como profesional de la salud mental me preocupa la avalancha que se nos viene encima en un país en el que hemos tenido que superar en una línea corta de tiempo crisis económicas, huracanes, terremotos y ahora una pandemia. Es esencial que los profesionales de la salud mental comencemos, por el bien común y en la medida que podamos, a brindar herramientas útiles para que las personas que no pueden pagar nuestros servicios puedan manejar su salud mental. Aun en la tormenta, y con todos los retos que esto representa, el brindar este servicio será tan esencial como ser un enfermero. Hace mucho hablaba de la importancia de que la consejería profesional fuera ampliamente reconocida por todos los sectores, como lo que es, un área preparada con todas las herramientas para manejar crisis, duelo, ajuste a nuevos ambientes y resiliencia.

En este aspecto, los consejeros profesionales son expertos en poder brindar ayuda desde un punto de vista salubrista dentro de una visión biopsicosocial. En Puerto Rico no hay ni habrá suficientes profesionales de salud mental para lo que se avecina y es imperativo que comencemos a actuar los consejeros, psicólogos y trabajadores sociales clínicos como un bloque profesional de alto calibre con las competencias de manejar, planificar y tratar a nuestro pueblo. Muchos apostaban hasta hace poco a la guerra fría de los egos de las profesiones y de los quién puede más que el otro.

Si no se trabaja como un equipo, desde el respeto y el deseo genuino de enfrentar las crisis sociales, entonces se harán esfuerzos dobles y triples que minarán las energías y efectividad de las iniciativas. Para esto las universidades, las organizaciones, los profesionales de la conducta y las mismas empresas tendrán que desarrollar programas sencillos pero poderosos para brindarle espacio a las personas para manejar la nueva realidad. Las tareas tendrán que ser a conciencia de la nueva realidad, los espacios de trabajo tendrán que ser transformados desde la distancia, pero tomando el cuidado de la cercanía emocional. Se tendrán que manejar temas como la violencia intrafamiliar, el abuso de sustancias, el desarrollo de patologías mentales, y sin duda, el manejo del duelo. Porque tendremos muchosclientes en este proceso. Sí, somos los próximos en línea para esta batalla.



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