Mariel González Mendoza

Desde la Diáspora

Por Mariel González Mendoza
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Decidir sin miedo

A diario encaramos el reto de tomar decisiones que pueden ser fáciles o difíciles, importantes o de poca relevancia, justas o injustas, acertadas o erradas, bien o mal pensadas.

Algunas solo afectan a quien las toma, pero otras van más allá. Algunas se toman usando la razón y otras con el corazón.

Algunas decisiones pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. Por eso, me vienen a la mente los pacientes que deciden descartar un tratamiento, y aquellos que se juegan la vida buscando mejorar y tener mayor seguridad en otro país, como quienes son parte de ola de inmigrantes centroamericanos que al presente intenta entrar a los Estados Unidos.

Otras decisiones pueden hacer una diferencia en las condiciones de vida o generan satisfacción profesional entre algunos, aun cuando reciban críticas. Pienso en aquellos médicos y profesionales puertorriqueños que han dejado la isla, y también en el gran número de boricuas que dejaron el país luego del huracán María.

La famosa frase “Ser o no ser, esa es la pregunta”, contenida en la tragedia “Hamlet, príncipe de Dinamarca”, escrita por el dramaturgo inglés William Shakespeare, expone la lucha emocional que a menudo afronta el ser humano con la vida y la muerte. También podría simbolizar el debate interno que experimentamos al momento de encarar una decisión, sea la que sea. Aunque a veces nos asustan las posibles consecuencias.

Sin embargo, aún cuando pueda resultar difícil tomar una determinación importante, hay que tomarla y seguir adelante. No se debe permitir que el miedo y la indecisión tomen la batuta.

¿Quién no recuerda la famosa canción “Decisiones”, del músico panameño Rubén Blades, cuyos ritmo y letra pegajosos expresan la realidad de tomar decisiones?

Decisiones, cada día.

Alguien pierde, alguien gana,

¡Ave María!

Decisiones, todo cuesta.

¡Salgan y hagan sus apuestas, ciudadanía!


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