Antonio Quiñones Calderón

Punto de vista

Por Antonio Quiñones Calderón
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De eufemismos e incoherencias en el PPD

El Partido Popular Democrático duerme sobre las ramas del eufemismo. Así vemos cómo al problema colonial del territorio los líderes populares de turno le llaman “déficit de democracia”. Y a la ausencia de los derechos políticos completos de la ciudadanía estadounidense que ostentamos, a cambio de mantenernos con la mano extendida en súplica de asignaciones federales a cuyos fondos no contribuimos, le llaman “lo mejor de dos mundos”. Les gusta el eufemismo a los líderes populares. 

La incoherencia (¿o será mejor, la hipocresía?) también. Póngase por caso su rechazo a la participación de Puerto Rico en “la política americana”. Reniegan de la franquicia electoral completa –piedra angular de la democracia–, comenzando por rechazar el voto presidencial para los puertorriqueños ciudadanos estadounidenses. En sus discursos –y en sus argumentaciones en las cámaras legislativas cuando se discute cualquier legislación encaminada a garantizar que los ciudadanos estadounidenses residentes en Puerto Rico voten por el presidente de nuestra nación– se oponen rotundamente. Como ocurrió la vez más reciente, en diciembre de 2017, con el proyecto de la Cámara de Representantes convertido en la ley 12 de 20 de enero de 2018.

La referida legislación del presidente de la Cámara de Representantes Carlos (Johnny) Méndez Núñez se afirmó sobre el dato cierto de que (cito de su Exposición de Motivos): “[e]l poder público ejercido sin el consentimiento libre y periódico de todos los integrantes del colectivo político, quienes viven bajo las leyes promulgadas por las autoridades que ostentan el poder, constituye una violación al principio democrático fundamental del consentimiento de los gobernados”. 

Argumentando que el voto presidencial es un elemento “ajeno” a la realidad política de Puerto Rico, la delegación cameral del Partido Popular, dirigida por el representante Rafael Hernández Montañez, votó en contra de la medida que buscaba garantizar ese derecho a los puertorriqueños y establecía los procedimientos para la celebración de elecciones presidenciales en nuestro territorio, derecho idóneo para consentir las decisiones del presidente que firma las leyes que afectan a más de 3 millones de ciudadanos estadounidenses que no pueden votar por él. 

Junto a Hernández Montañez, votaron en contra del derecho al voto presidencial los representantes populares Carlos Bianchi, José (Conny) Varela, Javier Aponte Dalmau y José Aníbal Díaz Collazo. Entonces, ahora leo y escucho que los 5 se han unido, con evidente entusiasmo, a la “política americana” de Joe Biden para conseguir los votos de los delegados demócratas de Puerto Rico para su postulación a la presidencia de Estados Unidos. Así que ya veremos por televisión en julio próximo en la convención demócrata en Milwaukee a los “delegados presidenciales” populares dirigidos por Hernández Montañez bailando al son del Yankee Doodle y enarbolando la bandera americana (que aquí denuestan llamándola “la pecosa”) y allá ondean con fervor de “delegados presidenciales”.

Me parece que está en orden que los líderes populares develen públicamente el proceso mental que los lleva a votar gozosos por la nominación de un candidato a presidente en una convención, pero rechazan poder votarlo en la elección presidencial subsiguiente.

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