Rolando Román

Tribuna Invitada

Por Rolando Román
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Definir el país ante el mundo

La historia nos encomendó la misión de reconstruir y revitalizar a Puerto Rico. La forma en que lo hagamos será lo que nos definirá ante el mundo.

Definirnos ante el mundo requiere de confianza hacia Puerto Rico. La reconstrucción de nuestra infraestructura será una tarea grande, mayor a la varilla y hormigón. La reconstrucción de una infraestructura sólida y de vanguardia tiene que venir acompañada de transparencia en todos los niveles. El uso correcto de los fondos de reconstrucción, cumplir con las fechas establecidas para finalizar obras y la transparencia en la gestión, comunicará al mundo que somos un país que cumple. Confiable.

Tenemos la oportunidad de, en décadas, sentar las bases para encaminar a Puerto Rico hacia una economía en la que el empresario local sea su centro gravitacional y construir un sector privado fuerte, atractivo para promover la inversión de capital local o internacional.

Para crear este ambiente es medular reconstruir el sistema eléctrico. Hay que energizar verdaderamente a Puerto Rico, no puede ser levantar el mismo sistema, débil, oneroso, con sus múltiples deficiencias, políticamente monopolizado a perpetuidad y a base de combustibles fósiles. Hay que reconstruir un sistema de primer orden, fuerte, planificado, basado en la energía renovable y fuera de política partidista. Un sistema que no encarezca el costo de hacer negocios. Un verdadero activo para el desarrollo económico.

Hay que construir un sector privado grande, que verdaderamente sea privado.

El sector gubernamental tiene que redefinir el rol que ha tenido por décadas en el desarrollo económico. Tiene que pasar a ser un facilitador para el desarrollo del empresario local y un protector de nuestra industria local, sus productos y servicios. Todo esfuerzo de desarrollo económico tiene que ubicar al empresario local como centro gravitacional y hacer crecer el sector privado.

Es menester de los poderes ejecutivo y legislativo revisar toda la legislación vigente relacionada al desarrollo empresarial para atemperarla a la realidad histórica actual. Toda política pública relacionada a la industria, los servicios y el comercio tiene que estar enfocada en el objetivo de construir una cultura empresarial local fuerte, promover la creación de nuevas empresas y el fortalecimiento de las ya existentes. Esto sentará las bases para que por primera vez en décadas tengamos un sector privado en crecimiento.

El Puerto Rico que despertó el 21 de septiembre no es ni será el mismo Puerto Rico del 19 de septiembre de 2017. La historia y las circunstancias nos obligan a repensar nuestras empresas y a nuestro país. Así las cosas, nosotros, los empresarios locales tenemos que ser el promotor de nuestras empresas. Depender de la gestión gubernamental para simplemente sobrevivir no es opción. Tenemos que promover nuestro propio crecimiento, la capacitación de recursos humanos, la gerencia efectiva, el control de calidad en nuestros productos y servicios y más importante aún, desarrollar una filosofía de expansión y diversificación en nuestras empresas.

Nuestras acciones nos definirán ante el mundo, no permitamos que alguien lo haga por nosotros. El tiempo corre y no espera.

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