Sila María Calderón

Punto de vista

Por Sila María Calderón
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De Gobernadora a Gobernadora

Honorable Wanda Vázquez Garced: le escribo esta carta pública con el mayor respeto a su cargo. Igualmente, con la esperanza de que pueda usted leerla en este diario.

Conozco de primera mano las complejidades de gobernar a nuestro país e imagino las dificultades con las graves situaciones de salud y financieras que enfrentamos. He trabajado conjuntamente con una Legislatura, que aunque mayoritariamente de mi partido, envió a Fortaleza proyectos de ley que procedí a vetar por diferencias de enfoque o porque amenazaban la estabilidad pública. Así conservé mi independencia de criterio y salvaguardé el balance constitucional entre las ramas de gobierno.

El proyecto de ley del Senado 1314 para enmendar el Código Electoral es una grave amenaza a la limpieza que ha caracterizado nuestras elecciones y una crasa violación a la confianza que hemos tenido en nuestras elecciones.

En noviembre de 2019 comencé a expresarme públicamente en contra de esta medida. Lo he continuado haciendo porque nos quedan pocos procesos públicos en los cuales aún tenemos fe. La rectitud y credibilidad en nuestras elecciones es uno de ellos. Nuestro sistema electoral ha sido objeto de examen y admiración por representantes de otros países. Han venido a observarlo para así reproducirlo en sus lugares de origen.

Recientemente usted devolvió este nefasto proyecto de ley a la Legislatura para que se eliminara el voto electrónico. Había sido objeto de innumerables señalamientos por organizaciones internacionales, incluyendo el FBI. Lo que sucede, sin embargo, es que ese no era su único defecto craso. El proyecto que le enviaron nuevamente para su consideración es un adefesio de incontables violaciones a las buenas reglas de elecciones honradas.

En primer lugar, uno de los derechos electorales es la igualdad de condiciones y garantías. Ahora se haría el voto ausente de forma irrestricta y se le quitaría el requisito de la tarjeta electoral, invitando a votar a personas que ya no tienen su domicilio aquí. En otras palabras, se pretende enviar por correo las papeletas y cualquier puertorriqueño puede devolverla con su voto. No tiene que tener prueba de tarjeta electoral, solo copia de su pasaporte. ¿Por qué razón las personas que estén fuera de Puerto Rico pueden votar sin tarjeta electoral y a nosotros, los que estamos aquí, se nos exige?

Segundo. Elimina el derecho del elector a que le cuenten su voto por nominación directa (“write-in”) de conformidad con su intención, exigiendo el nombre completo, con nombre y apellido, del candidato seleccionado. O sea, si se escribe en esa columna, “Wanda o Pierluisi, Bhatia, Yulín o Charlie”, hoy ese voto cuenta. Con este proyecto se entiende por no puesto. Esta enmienda se hizo a espaldas del pueblo, eliminando así un derecho adquirido hace cuarenta años.

Tercero. Quita la posibilidad al elector de votar marcando la insignia de su partido o el retrato de un candidato. Se anula la expresión si no aparece en el pequeño cuadrante, aunque su intención esté clara. Esa norma ha sido sostenida por los tribunales de manera consistente. Si un elector votara en el cuadrante de un partido y marcara la cara de un candidato de otro partido, esta marca se tendría por no puesta y se cuenta el voto contrario a la intención expresa del elector por el candidato que él rechazó. Tiene un efecto doble contra la voluntad del elector.

Cuarto. Elimina el derecho del elector a votar por una insignia y por candidatos de otros partidos. Si se votara por un partido y por el gobernador o comisionado residente de otro, se le anularía el voto.

Quinto. Hace décadas se han estado inscribiendo los estudiantes en las escuelas superiores. Esta población usualmente no recurre a inscribirse. Se les ha viabilizado la posibilidad del voto a decenas de miles de jóvenes activando su tarjeta cuando cumplen los años requeridos. En este proyecto se eliminaría también.

Además de lo anterior, el proyecto provee para que sea el Tribunal Supremo el ente que nombre al presidente de la Comisión Estatal de Elecciones de no haber acuerdo entre los comisionados. ¿A quién se le ocurre que una rama de gobierno nombre oficiales administrativos de otra rama? Si existiera un caso que llegara a nuestro más alto foro, este sería “juez y parte” en conflicto con la Comisión Estatal de Elecciones, habiendo nombrado su presidente.

Las leyes de un país son fundamentales, pero también lo son sus costumbres arraigadas. El consenso en cualquier legislación electoral es una de nuestras más preciadas tradiciones. Todos nuestros partidos políticos se han opuesto a este maléfico proyecto de ley. Es solo el Partido Nuevo Progresista el que lo avala. ¿Por qué? ¿Por qué lo ha promovido en la Legislatura con la oposición de todos? Aún personas del más alto calibre intelectual de este partido lo han objetado.

Solo falta mes y medio para la fecha de las primarias y cuatro meses para las elecciones generales. ¿Cuál es la prisa? Los candidatos que salgan electos, ¿no quisieran hacerlo con la cabeza en alto? Usted, Gobernadora, que es candidata en estos comicios, ¿no entiende que tiene un conflicto grave si estampara su firma convirtiendo en ley el P. del S. 1314?

El pueblo puertorriqueño es un pueblo sencillo, tranquilo y afectuoso… hasta que se le falta el respeto. El respeto es un valor intrínseco a nuestra naturaleza y así se probó recientemente.

No le falte, Gobernadora, el respeto a nuestro pueblo. Cumpla su palabra, la que expresó públicamente, al decir que esta propuesta ley requería consenso. ¡Vete usted el P. del S. 1314!

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