Roxana Matienzo Carrión

Tribuna Invitada

Por Roxana Matienzo Carrión
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De helicópteros y el poder

Recientemente, los medios han cuestionado el uso que el gobernador de turno, Ricardo Rosselló le está dando a los helicópteros. Se alega que el aparato que se eleva  de forma vertical ha sido utilizado para darle trillas a la familia del inquilino de La Fortaleza. Lo cual es muy posible que sea cierto a juzgar por el vínculo tan estrecho que ha existido entre el poder y los helicópteros a través de la historia.  

Fueron los chinos quienes en el año 400AC primero diseñaron un artefacto semejante al que hoy día conocemos como un helicóptero. Entonces lo que se elevó verticalmente fue un mero juguete denominado tropo volador. La próxima concepción más concreta de un helicóptero se le adscribe al genio renacentista Leonardo Da Vinci. Quien le pone nombre certero a la nave voladora es el pionero de aviación francés, Gustave Ponton d’Amécourt, allá por 1863. La palabra helicóptero surge del griego hélix, o hélice y ptero que quiere decir ala. A pesar de que el vehículo ya tenía nombre no se había materializado. Pues no es hasta 1916 que Raúl Pateras de Pescara logra elevar verticalmente una aeronave con cierto control de su curso. Este inventor argentino de origen italiano, luego patentizó el aparato con palas contrarrotatorias en España.

De la construcción de Pateras de Pescara se nutre el ingeniero español Juan de La Cierva, quien inventa el autogiro, potenciando el dinamismo de los rotores de la nave para elevarse verticalmente y, a su vez, controlar el movimiento en el aire. De La Cierva hace su experimento desde un portaviones y se convierte en el tenedor de la patente de helicópteros.  O sea, que pasan más de dos mil años desde que  el trompo volador chino plantó la semilla del helicóptero, a que De la Cierva encontrara el eslabón que por fin  da vida a un aparato semejante al que conocemos en la actualidad.   El desarrollo del autogiro es perfeccionado por el inventor eslovaco, experto en sistemas hidráulicos, el teniente Ján Bah?l. Provocando que, en 1942, en los albores de la Segunda Guerra Mundial, Igor Sikorsky, un ruso naturalizado como norteamericano, produzca en masa el helicóptero Sikorsky R-4.

En 1957, en la República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo compró dos Sikorskys UH-19 para su ejército, en aras de llevar a cabo misiones de búsqueda y salvamento. Pero el dictador se enamoró del juguete y termino usándolo esencialmente para su trasportación personal. Al punto de que los dominicanos asocian los autogiros con Trujillo y su poder absoluto. Otro dictador caribeño, Fidel Castro, también le entretenía transportarse en helicópteros. El  MI-8P de  Castro en los años 90 tenía la numeración CU-H420. El número de fabricación era 40743. El helicóptero VIP era fácil reconocerlo por sus ventanas rectangulares. Era piloteado por el “Cojo de Oro”, su aviador de confianza,  quien se lisió en un accidente. Fidel sobrevolaba Cuba a sus anchas en su aparato. Aterrizaba donde le entraba en gana con la misma tranquilidad que se largaba. En 1992 un piloto cubano de helicóptero, Germán Pompa González, huyó con 33 desertores  del  sistema comunista. Aterrizó en Miami donde pidió asilo, ante la ira de los Castro.  En Colombia, Fabio Ochoa, fundador del Cartel de Medellín, amaba a los caballos tanto como a los helicópteros. Ambos por su belleza y agilidad. De hecho el periodista colombiano, Yohir Akerman, teoriza que un helicóptero marca Hughes 500 con matrícula HK 2704-X era utilizado por los poderosos de ambas facciones en todo tipo de misiones, tanto para el  rescate de secuestrados como para la transportación de  drogas, tanto por la familia Uribe Vázquez como por el  traficante Fabio Ochoa.  

En Estados Unidos el primer presidente en ser oficialmente transportado en un helicóptero lo fue Dwight D. Eisenhower. En 1957, el Sioux UH-13J aterrizó en el patio de Casa Blanca en Washington D.C., para llevarlo hasta su casa de veraneo en Pennsylvania. Al presente, el presidente de los Estados Unidos tiene a su disposición dos helicópteros: Marine One y Marine Two, ambos piloteados por aviadores del Cuerpo de Infantería de Marina de Estados Unidos. El 2 de noviembre de 2018, el presidente Donald Trump  fue seriamente criticado por no haber comparecido a la conmemoración del día del veterano en Francia. Trump se excusó alegando que por cuestiones de seguridad, debido al mal tiempo, se tomó la decisión de no transportarlo en helicóptero desde París hasta el lugar de  la actividad conmemorativa. Aunque no evaluamos la validez de la excusa, lo cierto es que los helicópteros son enemigos del mal tiempo. Aunque se elevan y aterrizan en un área de aproximadamente 20 X 20 metros, hacen complicadas maniobras, y pueden estar estacionarios en el aire, también es cierto que una mera falla mecánica los puede derribar con consecuencias fatales. 

En Puerto Rico, el primer gobernador en utilizar el helicóptero fue Roberto Sánchez Vilella, en su campaña política de 1964. Luis Muñoz Marín no se montaba en helicópteros pues es bien sabido su miedo de volar. El costo de un helicóptero, dependiendo del tamaño, el modelo, y las horas de vuelo que tiene puede ser aproximadamente entre $300,000.00 y varios millones. El helicóptero utilizado por el actual gobernador de Puerto Rico es modelo Bell, 429 de 2016, con un costo de casi ocho millones de dólares. Eso no incluye el costo de los equipos especializados en su minucioso mantenimiento, los pilotos, o el combustible. Alquilar un helicóptero comercial, dependiendo de sus variables como nave, cuesta aproximadamente $2,500.00 la hora. El gobierno de Puerto Rico, FURA, posee al presente unos diez helicópteros. 

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