Emilio Pantojas García

Tribuna Invitada

Por Emilio Pantojas García
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Del Estado Libre Asociado al Estado Fallido

Existe una vasta literatura en las ciencias políticas sobre lo que es un Estado Fallido (“Failed State”). Para los no académicos Wikipedia provee un resumen razonable del tema. En pocas palabras, “un Estado Fallido describe un estado soberano que no tiene la capacidad de garantizar los servicios básicos ni la seguridad de sus ciudadanos”. La organización no gubernamental Fund for Peace, localizada en Washington D.C., publica un índice de estados frágiles que basa su clasificación en cuatro criterios:

1. Pérdida de control físico del territorio, o del monopolio en el uso legítimo de la fuerza.

2. Erosión de la autoridad legítima en la toma de decisiones.

3. Incapacidad para suministrar servicios básicos.

4. Incapacidad para interactuar con otros Estados, como miembro pleno de la comunidad internacional. (https://es.wikipedia.org/wiki/Estado_fallido)

Según el resumen de Wikipedia, “un Estado Fallido se caracteriza por un fracaso social, político, y económico, caracterizándose por tener un gobierno tan débil o ineficaz, que tiene poco control sobre vastas regiones de su territorio, no provee ni puede proveer servicios básicos, presenta altos niveles de corrupción y de criminalidad, refugiados y desplazados, así como una marcada degradación económica.” Nota: Cualquier parecido con la realidad puertorriqueña del siglo veintiuno es mera casualidad. Puerto Rico es un Estado Libre Asociado en transición hacia la estadidad federada. (¡!)

El informe de 2016 sobre estados frágiles provee 12 clasificaciones de la fragilidad de los estados que van desde sostenibles y estables hasta tres niveles de “alertas” que implican estados fracasados. Entre los 16 estados en “alta alerta” y “muy alta alerta” de fracaso, 10 se encuentran África, tres en el Mediano Oriente, dos en Asia Central, y uno en el Caribe. Los extremos van desde Siria y Afganistán hasta Zimbabue y Haití. (http://library.fundforpeace.org/library/fragilestatesindex-2016.pdf)

Si utilizamos los cuatro criterios del índice, Puerto Rico encaja claramente en las categorías de “alta alerta”. No hay un estado de guerra civil pero el huracán María se encargó de crear una clase de desplazados y refugiados similar al de los países en guerra. Cabe añadir, que como colonia, el cuarto índice (incapacidad para interactuar con otros Estados soberanos), es una característica intrínseca del ELA, que siempre fue un estado frágil y que ahora se convierte en un Estado Fallido o fracasado.

El desbarajuste de la Autoridad de Energía Eléctrica, porque que ya no se trata de una crisis, es el evento más dramático del colapso de la colonia. La única alternativa es la reestructuración política mediante la descolonización de Puerto Rico y la aprobación de un plan para la reconstrucción económica. El gran problema para que se dé este proceso es que no existe una clase política con voluntad ni visión. Los partidos principales están en desbandada y la oposición está fragmentada. La alcaldesa de San Juan, quien es la cara de Puerto Rico ante el mundo, no cuenta con el apoyo de su partido político, ni articula un proyecto de país. Contrario a Luis Muñoz Marín y su equipo de tecnócratas y políticos (Roberto Sánchez Vilella, Teodoro Moscoso, Ernesto Ramos Antonini, Antonio Fernós, et Al.), quienes lideraron la reestructuración luego de la gran depresión de los años treinta a través de Acción Social Independentista y el Partido Popular Democrático, la oposición política de hoy no cuenta con una base sociopolítica coherente ni una visión de país. Ante el Estado Fallido, estamos al garete.

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sábado, 30 de junio de 2018

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