Carlos I. Gorrín Peralta

Punto de vista

Por Carlos I. Gorrín Peralta
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Demócratas: colonialistas como siempre

Últimamente nuestros medios noticiosos han reseñado con interés los procesos primaristas del Partido Demócrata de los Estados Unidos, que culminan en la convención que seleccionará en el verano al candidato de dicho partido a la presidencia. Del bando republicano Trump es el único candidato y no habrá primarias. 

Curiosamente, las noticias no se centran en las propuestas de relaciones exteriores o asuntos domésticos que estas personas impulsarían desde la presidencia. Se enfocan en cuánto dinero han recaudado aquí en Puerto Rico, qué políticos del patio endosan las candidaturas y qué han dicho sobre Puerto Rico.

Los recaudos son ridículamente bajos. El que dice haber recaudado más es Bernie Sanders, que ronda los $30,000. Quién ocupará la presidencia no parece motivar a mucha gente a donarle dinero, ni a los políticos locales a recaudar para causa alguna que no sea su propia campaña. 

Los endosos parecen un rompecabezas. Hay populares y penepés apoyando a distintos candidatos y candidatas tanto “liberales” como “conservadores”. Sus apoyos nada tienen que ver con la apreciación de los méritos para ocupar la presidencia, sino qué han dicho, propuesto, sugerido o insinuado sobre Puerto Rico. Tanto populares como penepés endosan a Joe Biden, que dice cualquier cosa. Algunos penepés endosan a Bloomberg porque dice favorecer la estadidad, pero otros endosan a Trump, sabe Dios por qué. Todos saben que no van a traer la estadidad a Puerto Rico. Algunas personas del PPD endosan a Bernie Sanders porque ha denunciado el discrimen de Trump hacia Puerto Rico, y dice respaldar un proceso de libre determinación, aunque no lo ha definido. Ha expresado que “a Puerto Rico no se le puede tratar más como colonia”, pero no ha dicho categóricamente que tiene que dejar de serlo.

La retórica liberal de quienes apoyan a Sanders me recuerda el entusiasmo de hace doce años, cuando se discutían las precandidaturas de Hillary Clinton y Barack Obama. Nos decían que ambos iban a hacer muchísimo por Puerto Rico. La primera acabó siendo secretaria de Estado del segundo; él prometió en el 2009 que en su primer cuatrienio habría de resolver el problema del estatus y que Puerto Rico ejercería su derecho de libre determinación. Todavía estamos esperando. Fue todo lo contrario; Obama propuso la ley Promesa y la creación de la Junta de Control Fiscal, reiterando que Puerto Rico sigue siendo un territorio no incorporado de los Estados Unidos, sujeto al burdo ejercicio del poder plenario del Congreso bajo la cláusula territorial. Nos devolvieron a los tiempos en que los “procónsules” —funcionarios designados por el presidente— controlaban nuestros asuntos. Por lo menos Obama acabó de descorrer el velo con que se había encubierto por décadas la mentira de que habíamos dejado de ser colonia. 

Los candidatos y candidatas saben que en Puerto Rico no podemos participar efectivamente en la elección del presidente que nos gobierna, nos maltrata, nos persigue, nos ha bombardeado y tiene el poder de enviar a nuestros hijos a pelear, incapacitarse o morir en guerras foráneas. No se han comprometido con terminar el régimen territorial/colonial. Lo único que han hecho hasta ahora es agenciarse unos interlocutores locales para que manipulen al pueblo con promesas de que ahora sí nos van a tratar bien. Ofrecen miles de millones de dólares de reconstrucción, salud, educación y asistencia —los mismos que Trump dice falsamente haber enviado— para seguir fomentando la dependencia, no el verdadero desarrollo económico. Quieren crear la ilusión de que finalmente vamos a salir del atolladero colonial en que nos han mantenido todos los presidentes desde el 1898. 

Los candidatos “demócratas” no son tal cosa; son tan colonialistas como los anteriores.  No te dejes engañar una vez más.

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