Raymond Pérez

Tinta Boricua

Por Raymond Pérez
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De Nilmarie Santini a María Pérez

El recuerdo que tengo de Nilmarie Santini, desde que la veía entrenar a inicios de los 80 como atleta elite en la disciplina del judo para defender los colores de las Jerezanas de la UPR, es el de una mujer entregada a su deporte.

Más tarde tuve la oportunidad de cubrir su carrera como periodista y reconfirmé que aquella férrea disciplina de sus años de universitaria fue la que hizo que se labrara un nombre a nivel mundial.

Santini además era bonachona, de esas personalidades que caen bien a la soltá. De una risa única. Pero tenía un carácter fuerte, el mismo que presentaba a la hora de combatir.

Y esa misma personalidad la convertía además en una especie de ‘mamá gallina’ para con sus pares del judo allá en las décadas del 80 y 90. Quien se metiera con los judocas se metía con ella.

Santini fue voz proactiva en favor de los recursos que se le debían otorgar al judo, que marcó el paso desde inicios de los años 80 sacando la cara en los medalleros del ciclo olímpico pese a competir contra varias potencias de la región.

Su voz se dejó sentir tanto a nivel federativo como en las entrañas del Comité Olímpico de Puerto Rico. Se destacó sobre todo porque no toleraba discrimen alguno contra las mujeres en el deporte a la hora de que se le asignaran recursos y ayudas para fogueos y entrenamientos fuera del país.

Fue así como junto a Maniliz Segarra y Liza Boscarino, logró que se les enviara a foguear por meses a Europa, donde este grupo de judocas tuvo roce internacional. Las tres nos dieron gloria centroamericana y panamericana. Santini, además, fue medallista de bronce en el Mundial de 1986 en Maastricht, Holanda, donde ganó su presea en los 70 kilogramos.

En 1987, en los Juegos Panamericanos de Indianápolis, Santini ganó un oro histórico para Puerto Rico en la categoría de +78 kilogramos.

En Cuba, en los Juegos Panamericanos de 1991, Santini obtuvo dos medallas de plata en la categoría +78 kilogramos y la categoría abierta.

Además participó en los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona, donde ocupó la novena posición de un total de 21 participantes.

Nilmarie falleció a los 46 años, un 25 de marzo de 2006, tras combatir la enfermedad del cáncer.

Ahora, 31 años después, otra judoca boricua consiguió una medalla en un Mundial tras ganar plata en los 70 kilogramos en el evento realizado en Budapest, Hungría.

María Pérez, de 28 años, estuvo cerca de cuatro meses fuera de Puerto Rico entrenando en Europa, contra las mejores, para trabajar duro y competir en este pasado Campeonato Mundial. Apenas comienza este ciclo olímpico y Pérez despunta como una de nuestras grandes esperanzas internacionales.

Ojalá y María le siga dando gloria al país… será también una forma de honrar la memoria de Nilmarie Santini.

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