Marta Elsa Fernández Pabellón

Tribuna Invitada

Por Marta Elsa Fernández Pabellón
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¿Desarrollo económico o más pobreza?

Una vez más surge la discusión sobre los programas de ayudas económicas y si estas lo que hacen es perpetuar la dependencia económica. Las propuestas de la Junta de Supervisión Fiscal han provocado la discusión pública sobre los propósitos de estas ayudas y a quiénes están dirigidas. Siempre afloran los prejuicios sobre las personas y familias que se benefician de estas ayudas.

Es fundamental recordar el objetivo de los programas de asistencia nutricional y de ayuda temporal a familias necesitadas. El primero está dirigido a complementar las necesidades alimentarias de las familias que dentro de la reglamentación vigente cualifiquen para ello; y el segundo dirige fondos federales y estatales para conducir a jefas o jefes de familias con niños o niñas menores de edad a actividades que les permitan llevar a cabo una transición para alcanzar su autosuficiencia. En Puerto Rico, este programa también ofrece ayudas a otros grupos poblacionales en desventaja, como pueden ser personas con discapacidades y adultos mayores.

Por otro lado, una cantidad significativa de las personas que trabajan necesita de estas ayudas debido a que sus ingresos son limitados. Y, tomando en cuenta la composición y las necesidades de su núcleo familiar, requieren de estas ayudas para complementar y atender dichas necesidades.

Estimular e incentivar el trabajo remunerado requiere el desarrollo de estrategias y oportunidades diversas que aseguren una permanencia y seguridad en la actividad económica y, sobre todo, que estén centradas en las necesidades y el desarrollo de los y las participantes. Esto incluye aquellos servicios de apoyo para asegurar la permanencia y el mantenimiento, como pueden ser la atención a demandas familiares como el cuido de niños/as o de personas en edad avanzada o con alguna incapacidad.

Hablar de las personas “más vulnerables” para referirnos a personas o familias que viven en condiciones de pobreza tiende a invisibilizar y minimizar las condiciones de desigualdad e inequidad social y económica que son las verdaderas causas de la pobreza. Toda medida dirigida al desarrollo económico que no quede enmarcada en el reconocimiento de los derechos humanos y en los principios de equidad e igualdad a lo único que conduce es a perpetuar la pobreza, de la cual tanto se beneficia el sistema en que vivimos.

La construcción de un sistema basado en estos principios requiere la participación de los sectores afectados. Necesitamos continuar escuchando las voces de las familias, las comunidades, y las organizaciones sin fines de lucro, para desarrollar políticas sociales que realmente nos dirijan a reducir la pobreza y encaminarnos en la construcción de un país más justo y equitativo.

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lunes, 7 de agosto de 2017

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