Luis Alexis Rodríguez Cruz

Desde la Diáspora

Por Luis Alexis Rodríguez Cruz
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Descontaminar sin atentar contra los viequenses

Por más de 60 años, tres cuartas partes de Vieques fueron utilizadas por la Marina estadounidense como terrenos de práctica militar. Aunque la Marina salió de la Isla Nena en 2003, después de históricas protestas de desobediencia civil, cientos de cuerdas siguen contaminadas con municiones y químicos por los constantes bombardeos que allí se realizaron. Tal es así, que el antiguo campo de prácticas de Vieques está catalogado como un superfund site por la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA), lo cual quiere decir que es una zona altamente contaminada que necesita de una limpieza a largo plazo. La Marina y la EPA prevén que los trabajos de limpieza terminarán en el 2032.

En los pasado años, muchas de las municiones y bombas en Vieques se han eliminado a través de la quema abierta, un proceso que consiste en implosionar el artefacto al aire libre. La quema abierta, aunque relativamente directa y rápida, genera contaminación a través de gases y particulados que afectan la salud pública y el medio ambiente. Por años, viequenses y miembros de la comunidad científica puertorriqueña han criticado la detonación al aire libre y demandado mejores prácticas de limpieza que no afecten aún más la salud y el medio ambiente de los viequenses. Recientemente, un informe de las Academias Nacionales de Ciencia, Ingeniería y Medicina de los Estados Unidos, titulado Métodos alternativos para la desmilitarización de municiones convencionales, dio validez a estas críticas al cuestionar el uso de tales prácticas y proponer métodos alternativos que no atentan contra la salud pública y bienestar ambiental.

El informe concluye que la mayor barrera para el uso de métodos alternativos a la quema de municiones es la falta de fondos y voluntad para darles prioridad por parte de agencias federales y militares. La gente de Vieques ha sido impactada enormemente por las recientes políticas de austeridad y cambios en el transporte marítimo, sin obviar los graves impactos del huracán María. Ya es tiempo que pongamos el bienestar de los viequenses y la evidencia científica como algo prioritario en nuestro quehacer político. El Congreso estadounidense, las agencias federales a cargo de las tareas de limpieza en Vieques y el gobierno de Puerto Rico deben adoptar las recomendaciones de ese informe. Asímismo, es necesario que se incluya al pueblo viequense en la gestión de soluciones y que no se les impongan decisiones. Invitamos a los miembros de la comunidad científica a continuar alzando la voz y usando su peritaje para asegurar que se adopten tecnologías nuevas y seguras, y se restauren los terrenos de Vieques sin atentar contra el bienestar público y ambiental de la Isla Nena. La sesión pública que realizará el Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de Estados Unidos el 15 de este mes pudiera ser una buena plataforma para ello.

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