Emilio Pantojas García

Tribuna Invitada

Por Emilio Pantojas García
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Desmantelan a Puerto Rico

La imagen es poderosa pero imprecisa. Desde 1898 los norteamericanos han tratado de “desmantelarnos”. El idioma de enseñanza fue el inglés, los misioneros protestantes trataron de evangelizarnos, americanizaron nuestras instituciones y aquí seguimos, hablando español y resistiendo la institucionalidad estadounidense. Si no lo creen, pregúntenle a la secretaria Julia Keleher, que no entiende por qué no funcionamos de acuerdo a los modelos que ella trata de implantar en el Departamento de Educación. 

Ni la racionalidad ni la identidad estadounidense logran arraigar entre los puertorriqueños. Aún los estadoistas más recalcitrantes siguen siendo criollos, la “estadidad jíbara” caló hondo. Se sigue afirmando el “bilingüismo” en tiempos del “English only” y se insiste que tendremos nuestro propio comité olímpico y nuestro propio concurso de Miss Universo bajo la estadidad.

Lo que están desmantelando el Congreso, la Junta de Supervisión Fiscal y el gobierno de Puerto Rico es el marco institucional del Estado Libre Asociado y del modelo económico de “Operación Manos a la Obra”. Entonces, ¿qué es lo que van a hacer los estadounidenses con Puerto Rico luego del desmantelamiento; darnos la estadidad; convertirnos en un condado de la Florida? Ahí la ruta no está clara. Pero en términos de un nuevo proyecto económico, la isla parece destinada a convertirse en un centro turístico internacional y un refugio contributivo para estadounidenses y extranjeros acaudalados. Bajo las leyes 20 y 22 se incentiva la relocalización de empresarios de Estados Unidos limitando su responsabilidad contributiva a un 4% de sus ingresos si establecen su domicilio en la isla e invierten en servicios de exportación y otros negocios “elegibles”. 

Según un artículo reciente en Bloomberg Businessweek, firmado por Tom Metcalf, la isla va camino a convertirse en un “refugio contributivo” (“tax haven”) de nuevo cuño. En septiembre de 2012 se aprobó Ley 273, Ley de Entidades Financieras Internacionales (EFI). Esta reemplaza la Ley del Centro Bancario Internacional de 1989 y se propone incentivar el establecimiento de EFI, fijando su tasa contributiva en 4% y eximiéndolas del pago de impuestos a la propiedad y patentes municipales. Estas entidades permiten además que extranjeros no residentes en Estados Unidos establezcan cuentas bancarias en Puerto Rico sin revelar su identidad. 

La ley 273 fue creada como una medida más para atraer capital internacional a la isla. No obstante, la firma este año por más de 100 países de un acuerdo internacional de “estándares de informes comunes”, que liberaliza el intercambio de información bancaria entre gobiernos, ha provocado la relocalización de cuentas bancarias internacionales fuera de refugios contributivos tradicionales como las Islas Caymán, Las Bahamas y Suiza. En tanto que Estados Unidos no es signatario del acuerdo, desde la creación de esta nueva ley se han depositado $848 millones en EFI de Puerto Rico. Según el artículo, Nick Prouty, dueño de la firma Putnam Bridge y principal inversionista de Ciudadela, afirma que, si se observa la reglamentación, las EFI pueden ser beneficiosas para Puerto Rico siempre y cuando no se usen para lavar dinero y evadir impuestos como se hizo en Panamá. 

En un giro no anticipado las EFI posicionan a Puerto Rico en nuevos circuitos financieros globales. Al igual que bajo las “936”, ésta será una economía de excepción frágil y vulnerable a los dictámenes de Washington y de las instituciones y redes financieras internacionales.

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