Carlos R. Paula

Tribuna Invitada

Por Carlos R. Paula
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Despidos por economías o cambios de negocios

Ante la situación económica de Puerto Rico y los retos de un mercado cada vez más globalizado, donde un porciento sustancial de las compras se hace por internet y no en las tiendas, ni en los pequeños y medianos comercios, los patronos y las empresas buscan realizar ajustes para tener operaciones más competitivas y costo-efectivas.  Con ese fin, a menudo los patronos realizan cambios de reorganización, eliminan puestos de trabajo y reducen su fuerza laboral mediante cesantías y despidos.  Si por razones económicas u operacionales de los negocios se producen despidos, lo siguiente son algunas normas básicas que usted le conviene conocer.

La Ley 80 (que reglamenta los despidos de empleados del sector privado contratados por tiempo indeterminado), según enmendada por la Ley 4 de la reforma laboral, dispone en relación a las cesantías que “se entenderá por justa causa aquellas razones que afecten el buen y normal funcionamiento de un establecimiento que incluyen, entre otras, las siguientes: (a) . . . (d) cierre total, temporero o parcial de las operaciones del establecimiento; (e) los cambios tecnológicos o de reorganización, así como los de estilo, diseño o naturaleza del producto que se produce o maneja por el establecimiento y los cambios en los servicios rendidos al público; (f) reducciones en el empleo que se hacen necesarias debido a una reducción en el volumen de producción, ventas o ganancias, anticipadas o que prevalecen al ocurrir el despido o con el propósito de aumentar la competitividad o productividad del establecimiento”.

Al realizar un despido por cualquiera de dichas razones económicas u operacionales, la Ley 80 requiere que el patrono compare la antigüedad en el empleo de los trabajadores que están en una misma clasificación ocupacional (según las funciones y responsabilidades del puesto), y despida primero al empleado que fue contratado último en la empresa.  Así debe continuar sucesivamente siguiendo el orden de antigüedad si va a realizar más de un despido, para evitar tener que pagar la indemnización o “mesada” establecida por ley para un despido injustificado. 

Como excepción a la norma de antigüedad, un patrono que pueda demostrar al momento de un despido que existe “una diferencia razonablemente clara o evidente a favor de la capacidad, productividad, desempeño, competencia, eficiencia o historial de conducta de los empleados comparados, el patrono podrá seleccionar a base de dichos criterios” para realizar los despidos.  Además, cuando un patrono despide empleados porque elimina sus puestos de empleo, debe darles preferencia a los empleados despedidos en caso de que dentro de los seis (6) meses siguientes a su cesantía tuviere necesidad de emplear personas en labores iguales o similares a las que desempeñaban dichos empleados al momento de su despido, siguiéndose también el orden de antigüedad por clasificación ocupacional en la reinstalación de los empleados.

Un patrono que elimina puestos de trabajo y despide esos empleados para contratar trabajadores distintos en puestos similares de nueva creación, debe poder demostrar que los nuevos puestos de trabajo tienen requisitos de elegibilidad y/o tareas, funciones y responsabilidades sustancialmente diferentes a las que eran aplicables a los puestos anteriores que fueron eliminados.  En la medida que no se pueda probar esa diferencia sustancial entre el puesto eliminado y el puesto de nueva creación, podría cuestionarse la justificación legal de los despidos por eliminación del puesto ante dichas circunstancias, ya que en ese caso el patrono no estaría dándole preferencia a los empleados despedidos dentro de los pasados 6 meses para reclutamientos en labores similares.

La Ley 80 también dispone que se considera un despido, además de la cesantía del empleado, su suspensión indefinida o por un término que exceda de tres (3) meses (excepto en el caso de empleados que se contratan durante alguna estación del año o durante un periodo corto (por ejemplo, durante la navidad, el verano, o para el periodo de ventas del día de las madres, de los padres, etc.).  También se considera un despido constructivo, que equivale a un despido injustificado, la renuncia del empleado motivada por actuaciones del patrono dirigidas a inducirlo o forzarlo a renunciar, tales como cuando se le impone o se le intenta imponer condiciones de trabajo más onerosas, se le reduce el salario, se le rebaja en categoría, o se le somete a humillaciones de hecho o de palabra.  En estos casos, para tener una causa de acción válida por despido constructivo, el empleado tendrá que demostrar que la única alternativa razonable que tenía el empleado a la luz de las circunstancias era abandonar el puesto.

Por otro lado, cuando un dueño de negocio vende o traspasa su operación comercial a un nuevo dueño, los despidos que sean resultantes de dicha venta o traspaso del negocio se considerarán injustificados.  Por tanto, alguien tendrá que pagar la indemnización o mesada de los empleados que sean despedidos por el mero hecho de la venta o traspaso del negocio.  En estos casos, si los despidos ocurren antes de la venta o transacción, el vendedor del negocio será el responsable de pagar las mesadas.  Si los despidos ocurren luego de la venta o traspaso del negocio como resultado de la transacción, y el nuevo dueño continúa utilizando a los empleados del anterior dueño, pues el nuevo dueño será responsable de pagar las mesadas de la Ley 80.

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