Gazir Sued

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Por Gazir Sued
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Desvaríos políticos

Es como si el viejo titiritero del tiempo solo cambiara las cuerdas de sus marionetas, pero nunca el libreto de siempre otra vez.

Prescindir de criterios racionales sigue estando de moda entre los políticos insulares y sus huestes; la verdad es una trampa que procuran evadir a cualquier precio; y la honestidad, una rara enfermedad de la que evitan contagiarse a como dé lugar. Y así, cada cual se miente a sí mismo con la misma naturalidad que miente a los demás…

La demagogia populista es un entramado de mentiras tan venenosas como los fundamentalismos religiosos, los romanticismos nacionalistas y los fanatismos partidistas. De entre los vicios ideológicos y los entrampamientos retóricos más dañinos, es en ella donde se tornan indiferenciables la buena voluntad, la ingenuidad y las intenciones más perversas y despreciables. Así, pues, en sus consignas se confunden los extremos opuestos del infantilismo de la izquierda (“Que al fin gobierne el Pueblo”) y la psicosis de la derecha (“El Pueblo habló y yo obedezco”)

La alerta ética es esta: si usted o su colectivo tienen una idea que consideran buena, compártanla sin reservas; pero fírmenla con nombre propio y asuman responsabilidad por lo que dicen y hacen. No se escondan tras el anonimato o seudónimos, que son máscaras de cobardes. No hablen a nombre de Dios, porque hacerlo revela —si no ignorancia o hipocresía— decadencia moral y decrepitud mental. No hablen a nombre del Pueblo, porque hacerlo es una burla a la inteligencia; un desvarío; un delirio; una mentira; una idea disparatada, incoherente y carente de sentido; que no sirve más que para manipular a la gente; seducirla y engatusarla…

Y así —de vuelta al libreto de siempre otra vez—: en la gran feria de la vida, sigue empotrada la ciudadanía isleña en el mismo carrusel; rodeado de tenderetes de apariencias, cambalaches de promesas y baratillos de ilusiones; donde todos por igual engullen los refritos del todavía y a nombre del Pueblo se rifa en tómbolas el porvenir...


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