Adrianne G. Tossas Cavalliery
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Día del planeta, ¿sin planeta?

El primer Día de la Tierra se efectuó el 22 de abril de 1970 para llamar la atención de la relación del deterioro de la salud humana y pérdida de biodiversidad con la acumulación de tóxicos en el aire, el agua y suelo producidos por la creciente actividad industrial y producción energética.  Se estima que ese primer evento inspiró a cerca de 20 millones de personas a través de Estados Unidos a participar en actividades que dieron paso al desarrollo del movimiento ambiental.

Esa nueva conciencia facilitó la creación de la Agencia de Protección Ambiental, y leyes abarcadoras para todos los estados, como las que promueven medidas para asegurar aire y agua limpios, y la que protege a las especies en peligro de extinción.

En 2020 celebramos un Día de la Tierra especial, no sólo porque marca el 50 aniversario de este evento, sino por coincidir con un estado de alarma a nivel global.  La pandemia causada por el COVID-19 capta toda la atención en este momento, ya que ha puesto en riesgo la vida humana y la estabilidad económica de todos los países.

Pero, precisamente por eso no podemos arriesgarnos a que una crisis se sume a otra, ya que se pronostica que el calentamiento global podría causar más epidemias y catástrofes ambientales extremas. Si ante la amenaza del coronavirus hemos visto cómo los grupos sociales marginados y países en desarrollo han quedado más vulnerables que el resto de la población, debemos actuar para evitar que siga perpetuándose la injusticia social y la pobreza ante amenazas climáticas emergentes.

Viviendo bajo un confinamiento doméstico, muchos no podrán hoy disfrutar del entorno natural, algo tan necesario para el bienestar físico y mental.  Se extrañará, más que nunca, la libertad de poder ir a la playa, visitar un parque, o reserva natural.  Y aunque podamos participar desde el distanciamiento en eventos virtuales planificados para esta ocasión, es irónico celebrar este aniversario sin salir a disfrutar de las maravillas de la naturaleza.

Así como los científicos se han unido para buscar soluciones que nos liberen de la amenaza viral, es necesario unirnos para proteger nuestro planeta.  Sabemos cuál es el origen de esta otra crisis y cuáles son las soluciones.  Lo que necesitamos es voluntad para implementar medidas urgentes que eviten el empeoramiento.

Al fin y al cabo, la pandemia nos ha llevado a hacer cambios abruptos en nuestro diario vivir, obligándonos a salir de la trampa del mercadeo y consumismo, y haciéndonos comprender cómo la salud y la oportunidad de compartir socialmente son más importantes que todos los bienes materiales.  

Reflexionemos cómo queremos que sea la vida cuándo volvamos a salir al mundo. Para nuestra supervivencia es esencial un planeta saludable, y sobre todo si queremos seguir celebrando el Día de la Tierra.

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