Esteban Pagán Rivera

Prórroga

Por Esteban Pagán Rivera
💬 0

Diagnóstico del fracaso de la Selección Nacional de fútbol

Puerto Rico completó el pasado fin de semana una fatídica participación en la fase clasificatoria de la Liga de Naciones de la Concacaf, donde los nuestros perdieron sus cuatro partidos y no marcaron un solo gol ante Martinica, Belice, San Cristóbal y Nieves y Granada. Entre 34 países participantes, terminamos 33.

En los días subsiguientes, comenzaron las comparaciones y las posibles explicaciones a por qué una Selección que estaba 108 en el 2011 ahora está 179 y en picada.

Cuando miro al 2011, me viene a la mente el término de “pirámide invertida” que tanto le gustaba al fenecido presidente de la Federación Puertorriqueña de Fútbol, Joe Serralta. Su visión era construir el fútbol de arriba hacia abajo; es decir, priorizar y fortalecer el fútbol profesional y de ahí desarrollar las academias y categorías menores.

Era una mirada criticada en ese entonces, pero que resultó en una Selección Nacional fuerte. Nuestro seleccionado se nutrió del proyecto Islanders, lo que dio la oportunidad a nacionalizar futbolistas extranjeros activos con la llamada Tropa Naranja. Estos se combinaron con futbolistas locales para formar una Selección competitiva, que llegó a empatar con Honduras en el Loubriel en el 2008, 2-2, y hasta dio la cara en un amistoso ante España en el 2012 que perdió 2-1.

El problema de Serralta fue en apuntar mucho más alto que lo que debía, y los problemas económicos y deudas enterraron a su Puerto Rico Soccer League y luego los Islanders dejaron de existir en el 2012.

Ahora mismo, no hay fútbol de alto rendimiento en la isla. Muchos de nuestros futbolistas en la Selección no viven dedicados de lleno al deporte, lo que es un hándicap, incluso ante rivales del Caribe. Pero, para colmo de males, el profesionalismo del fútbol no luce muy viable en estos momentos en el país, toda vez que ligas de tradición como en el baloncesto, béisbol y voleibol ya tienen sus issues atrayendo auspiciadores.

En Panamá, un país beisbolero que se clasificó al Mundial de Rusia 2018, la inyección económica que recibió su liga —pública y privada— jugó un papel vital. En Puerto Rico, ya sabemos que el gobierno no tiene dinero. ¿Daría un paso al frente la empresa privada para invertir en el fútbol profesional? La ventaja que el balompié ofrecería sobre el resto de los deportes en la isla es que el retorno en inversión podría ser mucho mayor. Por ejemplo, en el fútbol es más común la compra de jugadores de un club al otro —sin importar las ligas—. Si un club en San Juan desarrolla un buen jugador y quiere venir el América de México a comprarlo por $1 millón, ya hay ganancia garantizada para repartir entre los inversores.

Son todas situaciones imaginarias, pero bueno, en esos llevamos toda la vida con el fútbol local: soñando.

Otras columnas de Esteban Pagán Rivera

jueves, 20 de junio de 2019

La NBA y un drama que corre los 365 días del año

Todas las mañanas, mientras me preparo para salir de mi hogar, pongo el televisor en los programas de discusión deportiva de la televisión estadounidense. Me gusta estar al tanto sobre los principales temas de deportes que dominan en Estados Unidos, pues usualmente se trasladan a las redes sociales en Puerto Rico, especialmente cuando se trata de NBA y Grandes Ligas.

jueves, 13 de junio de 2019

La NBA sigue encontrando la manera de fascinarnos

Hace poco más de un año, precisamente en una columna que publiqué el 31 de mayo de 2018, comparé a la NBA con la película Titanic de 1997: todos sabemos cómo terminaba, pero eso no evitó que nos fascinara.

💬Ver 0 comentarios