Félix Jiménez

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Por Félix Jiménez
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Días de fiesta

En estos días y estas noches en que pensamos interminablemente – con nostalgia o con coraje o con ternura – se han avivado los recuerdos de las maestras y los maestros que dieron tanto, recibieron muy poco, y aun así comprendieron lo importante que era su papel, su misión en la vida que escogieron. Dar de lo que sabían y hacernos entender el mundo y los mundos posibles. Prepararnos calladamente para enfrentar las vicisitudes que encontraríamos en los días que, como estos, taladrarían con su incertidumbre.

Las maestras y maestros de mi colegio querían que pensáramos, pero también que nos divirtiéramos. Se habían preparado bien y habían vivido bien sus vidas. Eran maestros, eran amigos, eran confidentes. Quizás les pusimos pesadas taras, pero siempre respondieron con tranquilidad y sapiencia.

Anoche, en medio de los silencios de esta pandemia, resurgió el recuerdo vivido de esta maestra que adoraba cuando era niño. Era curioso y sorpresivo el comienzo de su primer día de clases porque tomaba todo el tiempo necesario para que entendiéramos un sujeto que no estaba estrictamente en los planes de su clase: la estructura de los días.

Quizás ahora suene simple, pero no lo es y no lo era. Decía ella que los días, este día, ayer que ya pasó, eran oportunidades de deshacernos. Que no había que hacer en ellos, que teníamos que deshacernos en ellos, descubrir, describir, desvelar, deshacernos de los miedos y que la vida nos recompensaría. Que los días no eran juguetes, pero que en ellos encontraríamos felicidad si los tratábamos bien. Que tenían su estructura. Que eran rompecabezas y había que deshacerlos bien.

Otros maestros vinieron que adoré. Con ellos más tarde aprendí de Schroedinger y de Leeuwenhoek, leí las obras del boom latinoamericano, comencé a adorar a Browning y a Percy Blythe Shelley. Me descubrieron mi amor por la química.

Y a una de ellas no le he dicho que un día que nos acompañó a un grupo a comer pizza a La Traviatta, nos inspiró y nos trató como adultos. Hacer, deshacer. Con su cariño nos brindó un día de fiesta.

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