Manuel G. Avilés Santiago
💬 0

Diáspora puertorriqueña: vuelo cancelado

Cada año regreso a la isla en huida del frío, del empalagoso “eggnog” y de la brevísima Navidad en Estados Unidos. Llego en búsqueda del calor familiar, el cremoso coquito y las siempre prolongadas fiestas navideñas de Puerto Rico. Y aunque el resultado siempre es grato, el trayecto no siempre lo es.

Este año la ruta de Phoenix a Aguada fue un viacrucis. Tras tres cancelaciones finalmente pude abordar el vuelo en dirección a Aguadilla. Ya ubicado en mi asiento, observaba los rostros de felicidad y euforia de quienes abordaban; en su mayoría, gente que lucía y se escuchaban como yo.

Minutos después y sin explicación alguna, la azafata anunciaba que el vuelo había sido cancelado. Cabizbajos, abandonamos el avión. En la espera por conocer nuestros destinos en el aeropuerto, escuché las historias de algunos pasajeros.

Un veterano de Corea había emigrado a New Jersey en la década de los sesenta y se dirigía a su natal, San Sebastián, a ver a su hermano quién estaba delicado de salud. Otro joven viajaba desde Hawái, a donde se mudó en busca de trabajo tras el paso de María. Me dijo que le tomó veinticuatro meses ahorrar dinero para poder visitar a su familia.

Una pareja y su recién nacido viajaban desde Alaska para poder reencontrarse con sus seres queridos. Otra mujer de Hormigueros, angustiada y con los ojos llorosos, temía no poder llegar a tiempo para el sepelio de su madre. Y así, la inhóspita y fría puerta de abordaje se convirtió en un pedacito de Puerto Rico donde un centenar de puertorriqueños narrábamos el sueño del regreso.

A medida que nos reacomodaban en otros vuelos, nos fuimos dispersando por el aeropuerto. A mi me mandaron por Houston. Finalmente llegué al día siguiente, pero mi maleta no. Así que tuve que regresar al aeropuerto a los dos días a buscar mi equipaje. Allí, mientras esperaba a que me entregaran mi maleta, vi a la mujer de Hormigueros quien tres días antes se suponía llegara para poder asistir al sepelio de su mamá. Al parecer, no pudo llegar a tiempo. Una vez más, su vuelo fue cancelado, más su dolor, no.

Que el 2020 sea un año de más retornos y menos partidas.


Otras columnas de Manuel G. Avilés Santiago

sábado, 29 de febrero de 2020

Debate, ¿sí o no?

Los debates entre candidatos políticos deben atemperarse a nuevos tiempos, espacios, escenarios y dinámicas de participación ciudadana, dice Manuel G. Avilés-Santiago

💬Ver 0 comentarios