Eduardo Lalo

Isla en su tinta

Por Eduardo Lalo
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“Dije perdón”

El martes pasado y luego de una jornada intensísima de protestas, el gobernador Ricardo Rosselló convocó una conferencia de prensa. Fue la segunda ocasión en muy pocos días en que dejó esperando a los periodistas y al país durante un periodo prolongado. Sin embargo, contrario a su primera comparecencia, luego de interrumpir sus “vacaciones” en Europa, en esta ocasión se permitió a los periodistas hacer más de una pregunta. Supongo que este cambio era un control de daños que pretendía dar la impresión de que todo regresaba a la normalidad, y que el gobernador, ya perdonado por su familia, su partido, los ciudadanos y el Señor Todopoderoso, volvía a concentrarse en las grandes transformaciones del país, que la algarabía por un chat y seis arrestos a figuras prominentes de su gobierno, habían dejado a medio hacer.

A su regreso de Europa, Ricardo Rosselló ofreció la palabra perdón en un improvisado discurso que duró menos de 10 minutos. Luego, ante los ojos atentos del país, una alineación de periodistas dispuso de un único turno al bate. El talante de las preguntas al gobernador de varios reporteros hizo imaginar hasta dónde podían haber llegado los tentáculos, que pretenden el control de la opinión pública, que quedaron manifiestos en el chat. Aun así, Rosselló no estuvo a la altura del momento, y cuando reapareció el martes pasado, en la segunda conferencia de prensa, luego de estar ausente de La Fortaleza mientras era rodeada por miles de manifestantes, se propuso dejar claro su regreso a la normalidad.

En esta ocasión, antes de atender las interpelaciones de los periodistas, habló menos de cinco minutos. Nuevamente no leyó declaraciones y volvió a improvisar. Es probable que esta inclinación a la informalidad sea una directriz de sus consejeros de imagen: se prefiere al mandatario que aparece en televisión y habla como si fuera nuestro vecino. Sin embargo, el “…eh…ah…pues…esto…eh…ah…esto…eh…verdad…” del gobernador no lo asemeja a nuestros vecinos que por lo general no hablan así.

La incapacidad verbal del gobernador es bilingüe, solo que en español su nivel de lengua es infantil y en inglés escolar. Como tantos políticos, en especial cuando se encuentran en aprietos, el gobernador recurrió a los eufemismos y las cortinas de humo. Pero dijo “…eh…ah…esto…verdad…dije perdón…esto…eh” y esto es tristemente insuficiente.

El afirmar que el país tiene serios problemas culturales en sectores desventajados no es novedad, pero hay renuencia a confrontar la bajísima formación cultural de sectores privilegiados, que han confundido la obtención de un diploma, con su desarrollo como personas. La situación se agrava, porque frecuentemente se pretende equiparar una educación en inglés con un desarrollo intelectual superior. Este mito intenta ocultar la existencia de colonizados de élite. Estos personajes son comunes y padecen y nos hacen padecer su desconexión con la cultura y la historia del país. Además, habitan en burbujas y cápsulas sociales o profesionales que con suma frecuencia hacen parte del entramado del bipartidismo patológicamente inclinado al saqueo de los fondos públicos.

Si algo demuestran las recientes manifestaciones contra Rosselló, es que su gobierno no es, como se ha dicho millenial, sino de colonizados de élite. El retrato dramático y patético de este sector fue el que desveló el chat.

En las respuestas de su segunda conferencia de prensa, el gobernador dijo tantos “ehs”, “ahs”, “estos”, como palabras que no fueran muletillas o artilugios con que llenar precariamente el tiempo antes de que se le ocurriera la próxima frase. En más de una ocasión afirmó “que dijo perdón”. Conviene detenerse aquí un momento, porque decir perdón no es lo mismo que pedirlo. Aparentemente, el gobernador conserva una actitud infantil ante las faltas y los castigos. Aceptar que se falló, en la mente mágica de la niñez, basta para pasar la página. Pero la petición de disculpas adulta no se enuncia únicamente, sino que se le dirige directamente a los afectados y esto no se hace con generalidades absurdas como “las mujeres legítimamente ofendidas por mis comentarios”. En la petición de perdón hay un reconocimiento de la humanidad de los ofendidos y debe estar claro que esa humanidad vejada puede negarlo. Limitarse a “decir perdón”, es una demostración de que no se ha entendido lo que está en juego.

En días recientes también circuló el vídeo del padre del actual gobernador. En plena crisis Pedro Rosselló vino presumiblemente a asistir a su hijo. En el vídeo una ciudadana indignada interpela al antiguo gobernante. Este reacciona airado y reafirma los valores morales y personales de su hijo. No aborda la corrupción ni el chat. La escena podría haber ocurrido en la oficina de un director de colegio: un padre defiende a un hijo problemático e irrespetuoso contra toda razón. Aparentemente, Pedro Rosselló no puede aceptar que el fracaso de su hijo es, de cierta manera, también el suyo. Los acontecimientos recientes, deben ser también un cataclismo familiar.

Los eventos del último mes son la puesta al descubierto de los gobiernos que han producido la bancarrota. Con variantes, lo que hoy comprobamos en el gobierno de Ricardo Rosselló debió ser igualmente común en muchos otros cuatrienios. Los gobernadores recientes, unos más y otros menos, han sido colonizados de élite. No percibir la gravedad de este problema, es prueba fehaciente de la devastación cultural e intelectual producida por el colonialismo.

Rosselló culminó su segunda comparecencia ante el país diciendo que ya no puede distraerse con estos asuntos. La frase es equivalente a la clásica que alega que la asignación se la comió el perro. Los colonizados de élite necesitan a un pueblo ignorante. Por eso tienen a una secretaria de educación acusada y una Universidad de Puerto Rico sitiada. Pero a todos nosotros y a nuestros hijos nos caerán encima las deudas de la bancarrota. Ha llegado el momento de la ruptura para el pueblo puertorriqueño. Resulta impensable que Ricardo Rosselló siga siendo gobernador, pero decir esto debería equivaler a concebir que también resulta imposible que en el 2020 se vaya a votar por alguno de los partidos que hasta ahora han sido mayoritarios. Los colonizados de élite harán todo lo posible para que volvamos a verlos vestidos de traje. Pero ya los vimos vestidos de chat y en repulsivas conferencias de prensa diciendo “eh…ah…verdad…esto…pues…dije perdón”.

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