Mayra Montero

Días bubónicos

Por Mayra Montero
💬 0

Disparates en la orillita

Que a estas alturas y con lo que estamos viendo —la incesante erosión de las costas, el aumento en el nivel del mar y los fenómenos ciclónicos, cada vez más fieros y potentes— todavía estemos en la etapa de debatir sobre hoteles o resorts que se quieren construir a pie de playa, es algo incomprensible.

Es la negación absoluta de un mundo que, ahora con el coronavirus, ya dio un vuelco, pero que va a dar vuelcos mucho más sorprendentes en términos ambientales.

El mar alrededor de la isla está ya bastante contaminado, pero a estas horas no se trata ni siquiera de las escorrentías y la deforestación, sino de algo mucho más profundo y terminante: ¿a quién le cargarán los escombros y la devastación cuando las mareas se enfurezcan, algo que ha sido pronosticado por todos los científicos serios de Puerto Rico y del mundo?

Los oceanógrafos como Aurelio Mercado, que han consagrado su vida a la observación de nuestras costas —algo que no es tan lucrativo como levantar hoteles y villas— han estado advirtiendo del cambio acelerado que están sufriendo nuestras costas. De los riesgos inherentes a la posibilidad de marejadas ciclónicas, lluvias torrenciales que van a arrastrar lo que encuentren a su paso, y que no hallarán una barrera vegetativa que mitigue los daños. Los desastres están servidos.

El proponente de un complejo hotelero en el sector Playuela, de Aguadilla, dice que cuenta con los permisos para derribar 600 árboles, pero que su empresa había decidido tumbar solo siete u ocho. Yo solo quisiera saber algo: ¿qué agencia pública, en qué momento, y través de qué funcionario, firmó un permiso para remover 600 árboles? Es que 600 árboles son un bosque. Y aunque ahora digan que solo serán siete u ocho, sobrecoge pensar que en algún momento alguien dijo: ah, sí 600, qué más da, como si son 1,000.

Todo eso entre los campanazos del calentamiento global, que en las agencias de Puerto Rico es como si nadie los estuviera oyendo. 

Me parece que son temas fuertes para estarlos discutiendo, o adelantando, en estos días de confinamiento y angustia. No hay que aprovecharse de que la gente esté encerrada, inmovilizada, impedida de revisar documentos en las agencias del gobierno, hurgar en los archivos o las hemerotecas.

Miren los tifones de Asia, las inundaciones catastróficas en Michigan, el cambio planetario que no es un cuento de caminos. FEMA ya advirtió que no se va a encargar de resolver los disparates que, hoy por hoy, a conciencia de lo que pasará, se están fraguando impunemente en la orillita. 

Otras columnas de Mayra Montero

sábado, 23 de mayo de 2020

Y dale con Singapur

¿Cómo se entiende que uno de los países con el nivel educativo más alto y participativo del planeta, alabado por todos, tenga tanta prisa en aplicar la pena capital?, pregunta Mayra Montero

viernes, 22 de mayo de 2020

La incongruencia, gobernadora

Mayra Montero prevé un gran desorden en la reapertura de centros comerciales el martes 26 de mayo

miércoles, 20 de mayo de 2020

Productividad, virus, infamia

¿No hubo una voz, una persona bien intencionada que sintiera una pizca de temor por ellos, de angustia por lo que pudiera pasarles, y que les aconsejara que no se metieran en líos?, escribe Mayra Montero

martes, 19 de mayo de 2020

La prisa con las playas

Los que exigen la apertura de las playas, parece que viven en Marte. Que no esperan que se organicen tapones descomunales, marabuntas entrando desaforadas a los balnearios, discusiones con la policía, motines y broncas, escribe Mayra Montero

💬Ver 0 comentarios