Roberto Alejandro

Desde la diáspora

Por Roberto Alejandro
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Donald Trump: ¿Bad signs?

1. Por esas acrobacias del tiempo, ya se han cumplido dos años de Trump como presidente.  El “art of the deal president” no ha adelantado una pulgada en sus “negociaciones” con Corea del Norte.  Renegó de un acuerdo con Irán y que vinculaba a seis naciones, y en su lugar dejó el vacío: ni acuerdo ni negociaciones.  Echó a un lado la participación de Estados Unidos en un tratado climático sustituido por la nada.  O mejor dicho: por políticas de cheques en blanco para que industrias contaminen con gusto carnívoro. 

2. En algún momento en diciembre, el vicepresidente Pence mostró su cara enyesada en solemnidad sospechosa para comunicarle al liderato congresional republicano lo más reciente: Trump apoyaría legislación para mantener las operaciones del gobierno hasta febrero.  El Senado de inmediato votó unánimemente por la misma para entonces enterarse que Trump ya había olvidado lo prometido al bueno de Pence.  En el mismo espíritu, el leal vicepresidente informó que habría un acuerdo si la Cámara aprobaba al menos $2.5 mil millones para la muralla contra mejicanos y otros sureños.  La Cámara, con votos republicanos, aprueba la medida y entonces se encuentra que Trump solo transaba por los cinco mil millones de su fantasía.  Poco importa que, ni en la Cámara ni el Senado, cuando tenían mayoría republicana, existían los votos para la promesa trumpiana.

Agrega Trump: no hay razón para oponerse a su pared porque la familia del presidente Obama tiene una alrededor de su casa, otra de sus falsedades.  Lo penúltimo: el Vaticano también tiene murallas.  Lo último: Trump sueña declarar una “emergencia nacional” para construir su muralla, una decisión muy Luis XIV y sin ningún apoyo constitucional.  

3. El pasado septiembre, el Departamento del Tesoro reportó un aumento de 17% en el déficit presupuestario ($779 mil millones frente a $666 mil millones en 2017).  ¿La causa?  El regalo republicano a los ricos, justificado con las pamplinas de siempre, que redujo la tasa contributiva de las corporaciones de 35% a 21%.  Gracias a esa dadiva a millonarios y multimillonarios, el déficit estimado para 2019 será de $1.1. billones, y no $900 mil millones como se estimaba antes del regalo.   

¿Cómo explica Trump el aumento del déficit?  El gasto provocado por fuegos, huracanes y el ejército es su explicación, no el beneficio contributivo a las corporaciones.

4. En 2017, más de 72 mil personas murieron por sobredosis de drogas.  El renglón más significativo (49 mil) fueron las sobredosis provocadas por los opiáceos.  Setenta y dos mil muertes en un año fueron más que las muertes en la guerra en Vietnam (58,220), un conflicto de doce años.  

5. En su informe anual de 2018, la Junta de Directores del Medicare recalca que calcular costos futuros es vadear la incertidumbre.  Tras esa salvedad de escaso consuelo, indican que el Hospital Insurance Trust Fund (HI), uno de los fondos que financia el Medicare, quedará extinto, “depleted,” para 2026.  Estas son sus palabras:  “The estimated depletion date for the HI trust fund is 2026, 3 years earlier than in last year’s report.” (p. 7) 

6. En febrero, Trump propuso inversiones en la infraestructura a un costo de $1.1 billones. La mayoría republicana lo ignoró.  Tal plan requeriría emisión de deudas o un impuesto a la gasolina o derogar la reducción de contribuciones.   ¿Qué ocurrirá con esa propuesta?  

7. Llegamos entonces a un Congreso con mayoría demócrata, resultado explícito de un oleaje de repudio a la corrupción y al racismo republicano.  El fantasma de una caravana que supuestamente invadiría a Estados Unidos no les dio votos.  No pudieron invocar su único logro legislativo, el Santa Cló para los ricos.  Los demócratas necesitaban 23 escaños para alcanzar su mayoría; lograron 40; y hay otro en Carolina del Norte aún no adjudicado ante las truculencias del candidato republicano.

Dos años con la administración más corrupta en la historia reciente; una derrota de mucho significado para sus retóricas; el gobierno en un cierre parcial; la Bolsa de Valores en el sube y baja del casino global; los demócratas con planes de investigar y fiscalizar la vorágine oscura de Trump et al, y el espectro del informe de Robert Mueller y con este, las posibles bases para el residenciamiento del circo en el ejecutivo federal. 

Estas son señales de incertidumbre.  Y de esperanza.

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