Fernando Cabanillas

Consejos de cabecera

Por Fernando Cabanillas
💬 0

¿Dónde está ubicado Puerto Rico en cuanto al coronavirus?

La pesadilla del barco Diamond Princess comenzó el 3 de febrero, luego de que un hombre, al desembarcar en Hong Kong, fuera diagnosticado con Covid-19, el nuevo nombre para la enfermedad causada por el novel coronavirus 2019. Poco después, 10 personas a bordo cayeron enfermas con ese virus. Desde entonces, el número se ha disparado y es el segundo mayor brote fuera de China continental. Para los que vivimos en Puerto Rico y los que viajamos a Estados Unidos, el brote del barco es mucho más preocupante que la epidemia en China. Les explico.

Se han confirmado 691 personas infectadas en ese barco que ahora está anclado en el puerto japonés de Yokohama. El barco se convirtió virtualmente en una cárcel, pues las autoridades japonesas declararon una cuarentena de 14 días durante la cual no se permitió salir a nadie, excepto a los enfermos, quienes fueron trasladados a hospitales de Tokio y otras ciudades. Esto resultó ser la peor decisión posible, porque el barco y los pasajeros que quedaron a bordo se convirtieron en un caldo de cultivo para el virus, que se propagó vertiginosamente entre la población cautiva. Estos 691 infectados constituyen poco más de 18% del total de 3,770 personas a bordo. 

Contrastemos estos datos con las cifras de China. En Hubei, la provincia epicentro de la epidemia de Covid-19, la población es de 11 millones de personas, de las cuales se han infectado aproximadamente 70, 000, o sea, menos del 1%. Si comparamos esta cifra con el 18% del barco Diamond Princess, nos percatamos que el brote en ese crucero ha sido proporcionalmente de una magnitud 30 veces mayor que en el epicentro de la epidemia en China, en fin, un verdadero desastre.

A bordo del barco se encontraban más de 400 pasajeros estadounidenses. De los infectados, 44 eran norteamericanos, y fueron inmediatamente desembarcados. Luego del periodo de cuarentena, el gobierno de Estados Unidos decidió evacuar al resto de los ciudadanos estadounidenses que habían dado negativo a la prueba para el virus. Contrataron 15 autobuses, y de camino al aeropuerto, el 16 de febrero, llegó el reporte de una prueba reciente que había dado positiva para el virus en 14 de los pasajeros que ya se encontraban compartiendo espacio en los autobuses con otros no infectados. El CDC de Estados Unidos recomendó que no se les permitiera viajar en el avión junto con los que no estaban infectados, pero el Departamento de Estado, luego de un acalorado debate en Washington, decidió que los 14 enfermos podían viajar en la parte trasera del avión, separados de los trescientos y pico saludables.

La pregunta obvia es: ¿cuántos de los casos no infectados que fueron evacuados en un avión fletado a Estados Unidos se contagiaron en el autobús y en el avión? Además, ¿cuántos de los no infectados estarían incubando el virus y potencialmente contagiando a otras personas en el mismo avión? En Estados Unidos todavía no se haregistrado ningún brote comunitario de Covid-19. Dije todavía.

Pero si se comenzaran a registrar casos en los que un infectado genera tres contagios, y estos a su vez contagian a otros tres, después de dos pases tendremos nueve casos nuevos, y después de diez pases tendremos 59,049 infectados en cuestión de un par de meses. Si eso ocurre en Estados Unidos, será cuestión de tiempo antes que el virus aterrice en Puerto Rico, o ¿habrá aterrizado ya?

Un estudiante universitario, residente en Puerto Rico, visitó China recientemente y 20 días más tarde desarrolló tos, fiebre y malestar general. Visitó una sala de emergencia local donde la prueba de influenza dio negativa. Lógicamente se sospechó coronavirus y consultaron al Departamento de Salud. Como la enfermedad se manifestó 20 días después de regresar de su viaje, esto lo colocó fuera de la ventana máxima de 14 días del periodo de incubación usual, y por esa razón no se le hizo la prueba del PCR para descartar coronavirus. Sin embargo, recientemente se han identificado casos atípicos en que el periodo de incubación ha sido hasta de 27 días.

Si yo hubiera sido el funcionario de Salud que atendió el caso, hubiese llamado al CDC, explicado la situación en detalle y exigido que se le hiciera la prueba. Luego lo hubiese colocado en cuarentena supervisada en su casa hasta tener el resultado. Pero lo que recomendó el representante de Salud fue que lo dieran de alta, con lo cual el muchacho volvió a su dormitorio de universitario. Ojalá sea una mera infección común, porque si da la mala suerte que es Covid-19, ya el enfermo habrá contagiado a otros residentes del dormitorio estudiantil, que a su vez lo propagarán por todo el país, tal como está ocurriendo en Italia y Corea del Sur. Con tal de mitigar el problema, en Italia están tomando medidas drásticas. Han instituido toque de queda en algunas ciudades y suspendido tanto misas como funerales, solo permitiendo asistir a parientes cercanos. En Corea del Sur la situación es todavía más grave; allí tienen la tasa más alta de casos fuera de China.

También preocupantes son 220 casos infectados en el sistema penitenciario chino. Las condiciones de una cárcel se asemejan en cierto sentido a las del barco Diamond Princess, donde no permitían a los pasajeros salir durante la cuarentena.

“Este nuevo virus representa una tremenda amenaza para la salud pública”, dijo Nancy Messonnier, directora del Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias de los Estados Unidos. Aseguró que se están preparando para la propagación del coronavirus y no descarta la necesidad futura de cierres escolares y empresariales, como en China. Por alguna razón se estarán preparando… ellos no toman medidas sin datos.

¿Qué lecciones nos ha enseñado el Diamond Princess? La más obvia es que dejar a los infectados encerrados en un barco es una excelente forma de propagar la enfermedad. En retrospectiva, los debieron haber aisladoindividualmente y colocado en cuarentena. Imagínense un brote de Covid-19 en una cárcel en Puerto Rico.  ¿Tendrán que soltar los presos para evitar la misma catástrofe que ocurrió en el barco y en las cárceles chinas? ¿Más delincuentes sueltos encima de los de cuello blanco que ya tenemos libres? ¡Dios nos coja “confesaos”!

Otras columnas de Fernando Cabanillas

domingo, 10 de mayo de 2020

Mascarillas y guantes: ¿moda o protección?

¿Cuán imprescindibles son los guantes cuando se sale a un lugar público? Sin duda, muchos piensan que es la mejor forma de protegerse. Pues no es así, escribe Fernando Cabanillas

domingo, 3 de mayo de 2020

COVID-19: unos muy bien y otros fatal

¿Cómo podemos explicar que a algunos jóvenes les va muy mal, mientras a otros muy mayores, les va fenomenal? La lógica nos dice que la explicación debe estar en el huésped y no en el virus invasor, escribe Fernando Cabanillas

💬Ver 0 comentarios