Ada Álvarez Conde

Punto de vista

Por Ada Álvarez Conde
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Dos muertes por la violencia en el noviazgo

Javier Meléndez Bonilla pasará 99 años en la cárcel por confesar que mató a su novia de 13.

A finales de marzo pasado, el joven de 19 años entró al hogar de la víctima, Yomaira Martínez, la roció con gasolina y la prendió en fuego. El acto causó que la víctima recibiera quemaduras de primero y segundo grado en el 90 % de su cuerpo. La joven falleció poco después en una institución hospitalaria.

Todo parece indicar que al joven no le gustó la idea de que lo dejaran. De este caso se desprende que quizás en su mente amoldada por el machismo y una escuela sin perspectiva de género y “fan” del consumismo pensó que ella era de él. No somos cosas, no somos de nadie, así que por qué ir con intenciones de matar cuando te dejan. 

Hay justicia para Yomaira, pero un joven estará en la cárcel porque como sociedad le fallamos al no ofrecerle herramientas de inteligencia emocional, de salud mental, de una educación por la equidad

Hacen falta programas para agresores también.  Sueño con que en las instituciones juveniles y en las cárceles de adultos como parte de la rehabilitación de presos exista educación especializada para aquellos acusados por este mal. Eso sí cambiaría las cosas. 

El Departamento de Educación no tiene un protocolo sobre violencia en el noviazgo. Junto a 100 voluntarios sin ayuda gubernamental coordiné el pasado febrero 238 charlas en escuelas en todo el país, pero eso no fue reseñado con destaque hasta que surgió este caso. 

En el caso de Meléndez Bonilla, además, surge otro asunto interesante. Es que fue acusado de actos lascivos, lo que implicaría una violación técnica porque la víctima fue una menor, que no tenía edad de consentimiento. Lo triste es que la violencia doméstica sigue y la prevención no ha sido prioridad en Puerto Rico.

El caso refleja nuevamente que falta educación preventiva, pero faltan también leyes sobre esto también. Si ven, en los cargos, no hay ninguno que aparezca violencia de género. Entonces, no cuentan a Yomaira en las estadísticas de víctimas de violencia de género del año porque no fue por Ley 54. 

¿Cuántas más hay? Las próximas víctimas de violencia doméstica están hoy en las escuelas. Que ninguna niña muera porque no hicimos algo. Aquí hay dos muertes, la de ella, a la que le arrebataron la vida y la de él, ya que por sus actos asesinó su libertad. 

Ni una víctima más.

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