Maite D. Oronoz Rodríguez

Punto de Vista

Por Maite D. Oronoz Rodríguez
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Educación: la respuesta judicial a la violencia de género

El siguiente texto es un extracto de la conferencia magistral: “Respuesta de la Rama Judicial a la violencia de género en Puerto Rico”, dictada por la jueza presidenta del Tribunal Supremo, Maite D. Oronoz Rodríguez, el 22 de octubre de 2019, en la Fundación Biblioteca Rafael Hernández Colón, en Ponce.

En lo que va del 2019, 10 mujeres han sido asesinadas por sus parejas. A esas cifras se añaden los miles de casos de maltrato, algunos denunciados, y la mayoría condenados al silencio y al miedo. La violencia de género es un problema social grave, pero aún no hemos entronizado que, netamente, se trata de un asunto de derechos humanos. En términos sencillos, la violencia de género es aquella que se ejerce sobre la mujer por el solo hecho de serlo y es, sin duda, una de las expresiones más brutales de la desigualdad. Pone de manifiesto la complejidad de las relaciones de poder que existen y persisten entre hombres y mujeres, las cuales todavía posicionan a la mujer en un sitial inferior. 

Sería ingenuo pensar que, en este breve espacio, podemos ponerle punto final a una cultura machista que se ha forjado durante siglos. Es un hecho que el patriarcado y la construcción de la autoridad del hombre y su dominación sobre la mujer sigue presente en nuestra sociedad. Sin embargo, esta realidad no me disuade. Más bien me impulsa a dar las luchas desde los flancos que nos toquen.

Mi posición es que el Poder Judicial es clave en la búsqueda de soluciones a los problemas sociales que nos aquejan. Y hacer frente a los flagelos de la violencia y la desigualdad no es la excepción. Como parte de la respuesta a los reclamos que requieren mayor urgencia, hace más de una década iniciamos el Proyecto de Salas Especializadas en Casos de Violencia de Doméstica. Hoy, hay siete regiones judiciales que cuentan con salas especializadas - Arecibo, Bayamón, Caguas, Carolina, Fajardo, San Juan y Utuado - y dos regiones que cuentan con Proyectos de Especialización de Servicios en Casos de Violencia Doméstica –Aguadilla y Guayama. Cerca del 74% de la población de Puerto Rico tiene acceso a los servicios y la atención especializada de estos casos en los tribunales. Además, recientemente inauguramos en el Centro Judicial de Utuado la primera Sala Especializada de Violencia de Género, única en toda la jurisdicción de los Estados Unidos, que atenderá de forma integrada, los casos de violencia sexual. 

Ahora bien, aunque estoy orgullosa de la labor diligente que se realiza en nuestros tribunales, nos falta mucho. En particular, porque la respuesta judicial es remediativa. Cuando la violencia de género llega a nuestras salas, tiene raíces estructurales hondas producto del entorno social, la cultura y la educación. Por eso, vivo por el día en que ya no sean necesarias las salas especializadas. Que, en vez de abrirlas, anunciemos con júbilo que las cerramos porque ya se erradicó la violencia de género en nuestro país.

Esto solamente será posible mediante una intervención social cuyo eje central sea la educación. Estoy convencida que para alcanzar la igualdad y cumplir con el mandato constitucional de que todos somos iguales ante la ley, hay que cambiar la forma como educamos a nuestras niñas y niños. Eso incluye cambiar la visión machista a partir de la cual les educamos en base a estereotipos y roles.

En fin, en este momento crucial contra la violencia de género, nos corresponde a todos dar pasos definitivos para erradicar esta lacra social. Los invito a educar para evitar los pánicos irrazonables que provocan frases como “educación con perspectiva de género”. Estoy segura de que es factible cambiar la cultura para procurar un Puerto Rico más justo, equitativo y libre de violencia de género desde la educación. 

Desde mi marco de acción en el Poder Judicial, tienen mi palabra. Seguiré trabajando sin pausa, dentro y fuera de los tribunales, para terminar con todo lo que da pie y permite la discriminación, el acoso laboral, el acoso sexual y, sobretodo, la violencia contra la mujer.


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