Karla Angleró González

Punto de vista

Por Karla Angleró González
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Educar para lograr una sociedad igualitaria

“La educación es un poder para las mujeres, y eso es por lo que los terroristas le tienen miedo a la educación. Ellos no quieren que una mujer se eduque porque entonces esa mujer será más poderosa”: Malala Yousafzai

Nos encontramos en un mundo donde algunos tratamos de caminar hacia la igualdad de género mientras otro grupo se resiste a que se eduque en este aspecto.  Muchas han sido las luchas libradas por grupos feministas para lograr una sociedad más justa, digna e igualitaria para la mujer.  Malala Yousafzai, fue una de las muchas mujeres que con cada paso evoca un grito de auxilio para que no se nos limite nuestro derecho de crecer, de aspirar a la igualdad de género y de que se nos respete como seres humanos.  

Malala tuvo que sufrir no solo el discrimen, sino un atroz acto de violencia en su contra que buscó, sin éxito, callarla para siempre. Muchos se preguntarán qué buscaban los grupos terroristas al tratar de eliminar para siempre una voz que solo procuraba educarse porque sabía que a través de la educación se podrían lograr grandes cambios en todo régimen totalitario.

Solo con una sociedad educada lograremos una igualdad de género y Malala estaba consciente de eso. Fue con ella que se inició una revolución de niñas cuya única finalidad era cambiar el mundo.  Cabe resaltar que, según datos de la Organización de Naciones Unidas, alrededor de 130 millones de niñas no van a la escuela. Esta organización también reseña que el 90 por ciento de la población mundial tiene algún prejuicio contra la mujer.

El discrimen también sigue presente en el ámbito laboral. Estudios en este reglón reflejan que en los Estados Unidos el 60 por ciento de los puestos ejecutivos están ocupados por hombres. Como madre de una joven de 12 años, todos los días me pregunto qué puedo hacer para que mi hija crezca en un mundo sin discrimen donde las niñas tengan las mismas oportunidades de crecimiento que los niños y se inculque el respeto a la mujer. 

Mi aspiración es a que mi hija viva en una sociedad donde se instruya que las mujeres somos valiosas y que tenemos igual derecho de ser escuchadas.  Conozco los retos que le traerá la vida, pero nunca debe dejar de luchar, sobre todo que entienda que nadie tiene derecho a silenciarla, a violentarla o hacerla sentir menos, que merece amor, pero sobre todo respeto. Yo aspiro a que mi hija viva en una sociedad justa e igualitaria y eso solo lo logramos con la educación

Lea: El valor de la mujer todos los días

y Un brazo roto sin importancia

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