José Aponte Hernández

Tribuna Invitada

Por José Aponte Hernández
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El 2017 dejó claro nuestro estatus colonial

A días de culminar el 2017, un año histórico para nuestro pueblo, el asunto de la desigualdad política de Puerto Rico ha surgido como uno de los mayores escollos en el proceso de recuperación tras el embate del huracán María.

Recientemente el Congreso tomó varias decisiones sobre nuestra isla que afectarán, por décadas, la economía y sociedad puertorriqueña. Ambas acciones dejaron claramente demostrado que el actual sistema colonial no funciona y jamás funcionará.

Primero, Puerto Rico fue un espectador en el debate sobre la Reforma Contributiva federal, la pieza de legislación fiscal más abarcadora en los últimos 30 años. Por casi seis meses, ambas cámaras legislativas federales discutieron los pormenores de esta reforma, incluyendo el lenguaje a ser aplicado, la manera de pagar la misma y como se aplicarían sus provisiones.

Nuestro esfuerzo, liderado por el gobernador, Ricardo Rosselló y la comisionada residente, Jenniffer González, en buscar mayores beneficios para la gente, se limitó a cabildear, pedir y solicitar, nunca se pudo negociar como hicieron las demás jurisdicciones. 

Sencillamente no tenemos el poder politico de un estado para ejercer presión. La falta de dos senadores y cinco representantes nos costó en este debate y seguirá costándonos en futuros asuntos de relevancia para nuestra gente.

Casi al mismo tiempo que se aprobaba la Reforma, el Congreso pasó legislación para asignar recursos dirigidos a los pagos del rembolso incurridos en los programas Medicaid a través de toda la nación. En Puerto Rico utilizamos esos recursos para costear parte del plan de salud gubernamental, ‘Mi Salud’. Nuevamente, la carencia del voto hizo que Puerto Rico no pudiera presionar para un mejor trato, como se merecen los ciudadanos americanos que residimos en esta amada isla.

Estas dos acciones dejaron al descubierto la total y absoluta falta de verdadera representatividad que tiene Puerto Rico en el Congreso. También nos deja ver la importancia de terminar con este limbo politico llamado colonia. Como una colonia estamos condenados a ver la historia pasar, no ser parte de ella. Bajo la colonia estamos sujetos a que otros decidan por nosotros, sin tan siquiera tomarnos en consideración.

No cabe duda alguna, que esta administración ha hecho grandes e históricos avances en la capital federal, pero está limitada por la falta de poder politico que único brinda la estadidad. Por eso, este próximo año, tenemos que unirnos como pueblo para que el Congreso escuche nuestra voz, la cual ha reclamado trato igual desde hace tiempo.

El Congreso tiene el deber de allanar el camino para la admisión de Puerto Rico, tal y como lo ha pedido nuestro pueblo desde el 2012, con una sola voz.

Por eso, solucionar el asunto del estatus recobra una vital importancia, particularmente ahora que se están trabajando los paquetes de ayuda a damnificados por los diversos desastres naturales que impactaron a Estados Unidos.

El 2018 será un año decisivo para nuestro pueblo y el estatus estará en el centro de la acción.

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