Raúl A. Pérez Rivera

Tribuna Invitada

Por Raúl A. Pérez Rivera
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El 2018 es año de las aves

Varias organizaciones conservacionistas se han unido para reconocer al 2018 como el año de las aves. Esto coincide con el centenario del tratado o la ley para proteger las aves migratorias, que salvaguarda a más de 1,000 especies. Otro objetivo es alertar sobre el acelerado proceso de extinción.

El último golpe para los pájaros lo asesta el cambio climático. Se le acredita la extinción de 11 especies y enviar a la lista de amenazadas a otras 35. Pero las aves siguen siendo el único grupo de animales que viven en los siete continentes, desde desiertos y los casquetes polares, hasta complejos entornos urbanos.

Hay muchas razones para conservar las aves. Muchas especies se han domesticado y están en nuestra alimentación cotidiana, como el pollo, el pavo y el pato. Otras, como el avestruz, la rea o ñandú y el emú, también proveen cuero y plumas para correas, carteras, botas y plumeros para desempolvar carros. Con plumas se producen tiestos biodegradables, plásticos y pañales desechables.

Los huevos no son sólo para nuestra dieta. Se usan para producir vacunas como la de la influenza. Las aves son el grupo de vertebrados más estudiado. Ahora se conducen estudios con aves para determinar su evolución, sus patrones de aprendizaje y de conducta social, y su adaptación a las condiciones urbanas. Se estudian las cotorras para construir nuestros modelos de envejecimiento.

Las aves, principalmente las canoras, consumen al año millones de insectos que de otra forma dañarían gran parte de nuestros alimentos. Las golondrinas consumen una enorme cantidad de mosquitos, algunos de estos vectores de males como dengue, sika y malaria. Las aves polinizan plantas, dispersan muchas de las semillas que originan nuestros bosques y son un indicativo de la salud de comunidades y ecosistemas. Nos acompañan desde que se formó nuestra especie. Su capacidad de vuelo, sus hermosos colores y su canto nos han cautivado. Nuestros amigos alados han sido la fuente de inspiración de cantantes, pintores, poetas y escritores.

¿Quién no se ha despertado por el canto de la reinita, las tórtolas o el ruiseñor? ¿Quién no se ha deleitado con la belleza de la Reina Mora, el Carpintero, el San Pedrito o los guacamayos que pululan en el área metro?

La observación de aves es uno de los pasatiempos de mayor crecimiento mundial. Observar aves mejora la salud física, mental y espiritual. Observar la flora y la fauna es una buena forma de ejercitarse, usar nuestras destrezas sensoriales (ej. vista y audición), aprender de la naturaleza y relajarse. Los exhorto a observar nuestra rica flora y fauna, y unirnos en la celebración del año de las aves. Tenemos el deber de ayudar a conservar nuestros recursos naturales vivos.

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