Axel Rubén Casillas

Desde la diáspora

Por Axel Rubén Casillas
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El administrador escolar tiene que ser líder

Como ya es costumbre, en la primera semana del año, los medios de prensa fijaron su atención en la secretaria de Educación, la Dra. Julia Keleher, para ver qué de nuevo traería el nuevo semestre escolar al sistema de educación pública. Para esta misión, la secretaria realizó este año el tradicional “media tour” detallando, no solo el tan esperado cambio a las regiones LEA (Local Education Agency, un esquema organizacional que rompe con el modelo de nivel central), sino que enfatizó en múltiples estancias que trabajaría con la eficiencia de recursos en el Departamento de Educación dada a la baja en matrícula. 

En escritos anteriores, he resaltado la labor que la Dra. Keleher ha sido titánica de múltiples formas, pues creo que honestamente desea someter al departamento a un proceso de mejora continua para garantizar el producto final: el estudiante.

Sin embargo, entiendo que la labor de la secretaria cobraría más efectividad si enfocara su dirección, estrictamente a la reestructuración y la fiscalización de la agencia mientras otros se encargan de la parte administrativa. Los funcionarios del departamento no pueden descargar en la secretaria la responsabilidad de  monitorear si equis escuela tiene problemas con el pozo séptico; si esta otra escuela necesita equis maestro o si aquella tiene ratones en la biblioteca. El modelo organizacional de liderazgo que propongo demanda que estos particulares que aquejen a las escuelas. Deben ser responsabilidad del administrador de la escuela, en este caso, su director/a. 

Por eso reconozco que los administradores escolares deben ser investidos con nuevas responsabilidades y con un presupuesto al que estos puedan acceder para satisfacer las necesidades de su institución educativa, al momento. Si el administrador tuviese que contratar una compañía del municipio donde esté su escuela para reparar algo, lo pueda hacer; que si desea comprar papel para su escuela, tenga la capacidad de hacerlo y satisfacer la necesidad al momento, no tres o cuatro semanas después de ser aprobado en la región.

Desafortunadamente, muchas de las escuelas públicas modelan las carencias de liderazgo y administrativas de sus administradores escolares, quienes a su vez, están puestos allí para fracasar por la falta de poder y herramientas. Una escuela con un líder al mando tiene la capacidad de lograr cambios significativos en el plantel como institución, en sus maestros y el aprovechamiento académico de sus estudiantes. 

Para lograr esto, le propongo a la Dra. Keleher que eleve su pasada propuesta de la Academia de Liderazgo del Departamento de Educación, de la que se beneficiaron los nuevos superintendentes de las Regiones LEA,  para todos los administradores de escuelas. Los tiempos para los directores escolares de tener un trabajo seguro por 30 años, timoneando una escuelahacia el abismo y sin ningún tipo de consecuencia, deben terminar.

Estos administradores deben certificarse como líderes educativos y así poder contar con las herramientas para crear un equipo de liderazgo en su escuela que pueda mover el centro educativo hacia la excelencia. A la larga, quien más trastocado sale en todo esto es el estudiante. 

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