Bernard Christenson

Punto de vista

Por Bernard Christenson
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El ajedrecista inolvidable

La Federación de Ajedrez de Puerto Rico se encuentra entristecida por la pérdida de uno de nuestros grandes ajedrecistas, el Maestro Nacional Manuel Moraza Choisne, conocido entre colegas y amigos como Manolo.

Desde joven manifestó pasión por el ajedrez puertorriqueño y muy pronto se destacó como campeón juvenil. Durante sus años universitarios, participó en el Campeonato Mundial de Estudiantes Universitarios FIDE en el verano del 1971, celebrado en Mayagüez, y organizado con mucho éxito por otro de los grandes, Narciso Rabell Méndez, el que sería su amigo para toda la vida. 

Participó en múltiples torneos nacionales e internacionales. Durante los años del “boom” ajedrecístico en la Isla, fue campeón nacional en el 1975, 1978, 1981 y el 1984, ganándoles a los retadores más fuertes y destacados de la época. Con el equipo puertorriqueño nos representó en seis ocasiones en las Olimpiadas masculinas desde 1974 hasta el 1986; en dos de ellas además tuvo la responsabilidad de capitanear el equipo.

Moraza, además de destacarse como jugador, luchó por desarrollar el ajedrez en Puerto Rico de múltiples maneras. Trabajó incansablemente como vicepresidente y presidente de la Federación de Ajedrez de Puerto Rico junto a varias directivas. 

En su trayectoria ajedrecista, sobresale particularmente su liderato en la creación y desarrollo del proyecto pionero de la enseñanza del ajedrez a los más jóvenes. Su entusiasta y generosa participación, junto a otros ajedrecistas, en la iniciativa educativa masiva impactó a unos 25,000 niños y niñas de edad escolar en el 1984. Al mismo tiempo, publicaba artículos de análisis ajedrecístico en los periódicos del país, que fueron referentes para todos los jugadores del juego-ciencia por muchos años. En 1984, escribió el primer libro de ajedrez puertorriqueño, Principios Fundamentales del Ajedrez, publicado con el auspicio de entidades privadas, texto que marcó la conmemoración de los cincuenta años de la Federación de Ajedrez de Puerto Rico.  

Fue un caballero del tablero, magnánimo en los triunfos y en las derrotas.  Admirado y querido por su intachable comportamiento sobre el tablero de 64 casillas, siempre trató a sus rivales con cortesía y respeto, mostrando en todo momento su nobleza de carácter y una genuina humildad. Por todos sus logros como ajedrecista sobresaliente, fue galardonado como miembro fraterno del Pabellón de la Fama del Ajedrez Puertorriqueño en 2017.

Manolo, con tu sonrisa inolvidable, estamos seguros de que, cuando en el más allá te encuentres de frente con los inmortales campeones mundiales José Raúl Capablanca y Alexander Alekhine, nos representarás con lo mejor del ajedrez puertorriqueño: con coraje, gallardía y dignidad. ¡Mientras... acá tus amigos ajedrecistas, los trebejos y el tablero te vamos a echar de menos!

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