Luis G. Rivera Marín

Tribuna invitada

Por Luis G. Rivera Marín
💬 0

El alma humanitaria boricua

Hace un año, recibimos una petición especial que nos dio la oportunidad de demostrar, una vez más, el enorme corazón que tiene el pueblo de Puerto Rico. El huracán Irma había azotado inmisericordemente a las Islas Vírgenes Estadounidenses y las Británicas, así como a otras islas vecinas.

Días antes, nos habían tocado los efectos de este huracán que, gracias a Dios, aunque devastador, pudimos enfrentarlo efectivamente con el trabajo liderado por el gobernador Ricardo Rosselló y de todas las agencias del Gobierno de Puerto Rico.

Superado ese evento, tuvimos una misión. Recibir en suelo puertorriqueño a miles de conciudadanos americanos -y algunos extranjeros- provenientes de estas islas, quienes perdieron todo a causa de la furia de Irma.

Eran “Los Repatriados”. El llamado fue inmediato y la respuesta de nuestro pueblo más todavía. Familias enteras fueron transportadas a Puerto Rico en aviones de la Guardia Nacional y embarcaciones privadas. Unos llegaron con algunas pertenencias, y hasta con sus mascotas; otros con las manos vacías.

Al llegar al Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, vimos en sus rostros cansancio, desolación, tristeza. Pero también el cambio rápido a un sentimiento de alivio, cuando cientos de servidores públicos, voluntarios, y personal de las agencias federales y estatales los recibimos, dándoles un abrazo, agua, comida, tratamiento médico y donde dormir. Claro está, el gobernador Rosselló fue de inmediato a recibir estas familias que necesitaban apoyo y sentirse protegidos.

Fueron días de muchas emociones porque se sentía la impotencia. Un desastre natural les había arrebatado sus hogares, sus pertenencias, su vida. Hubiésemos querido devolverle todo, pero en nuestras manos sí estuvo devolverles la esperanza y dejarles saber que no estaban solos.

La frase “Thank You”, con lágrimas y con sonrisas, llenó el espacio cuando llegaban. La inocencia de los niños, algunos preguntando porqué estamos aquí, era respondido con un “You are home”, por parte de los corazones boricuas que no los abandonaron en ningún momento. Fueron largas horas esperando que llegaran los aviones repletos de estos hermanos que quedaron al desamparo. Por eso, este esfuerzo liderado y coordinado por el Departamento de Estado Federal y local se denominó “Operation Safe Haven”.

Y ahí fue cuando el alma humanitaria de los puertorriqueños se dejó sentir aún más. Hasta que el último “repatriado” no abandonó suelo boricua, nosotros tampoco los abandonamos a ellos. Así fue.

De esta misión humanitaria, estos hermanos de las islas caribeñas quizás perdieron todo lo material a causa de Irma, pero se llevaron lo mejor de aquí, la bondad y sensibilidad de un pueblo que, sin saberlo, días después enfrentaría el embate del evento atmosférico más devastador y destructivo de nuestra historia, el huracán María.

María nos marcó, nos sacudió, pero nos enseñó. Ha sido un proceso duro, con escollos,con fallas, pero una vez más, también experimentamos lo que es cuando un pueblo necesita unir voluntades para levantarse. No nos rendimos, estamos de pie, viviendo lo que es la transformación de Puerto Rico hacia el futuro.

Recordemos con solemnidad a los que sufrieron y a los que perdieron su vida a consecuencia de María. Recordemos a nuestros héroes, muy especialmente, a los miembros de la tripulación del C-130 de nuestra Guardia Nacional, que perdieron su vida trágicamente meses después.

Otras columnas de Luis G. Rivera Marín

sábado, 18 de agosto de 2018

Nuevos horizontes para Puerto Rico

El secretario del Departamento de Estado, Luis G. Rivera Marín, resume las gestiones realizadas junto al gobernador y algunos miembros del gabinete durante su reciente viaje a Colombia

💬Ver 0 comentarios