Carmen Maldonado González

Tribuna Invitada

Por Carmen Maldonado González
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ELA mejorado atemperado al siglo XXI

Cada vez que el Partido Nuevo Progresista entra en crisis (y últimamente es una tras otra), agarra el ya despintado amuleto de la estadidad, status político que no tiene mayoría en Puerto Rico y mucho menos en Estados Unidos. Esta semana, el PNP repite lo que ya se ha hecho antes, pero con menos coauspiciaciadores que nunca: solamente 33 congresistas entre demócratas y republicanos han firmado la medida. Seguramente ya los congresistas conocen al detalle las mayorías artificiales y falsas que el PNP inventa para tratar de vender su flojo sueño.

Recordemos que en aquel plebiscito del 11 de junio de 2017 “la estadidad obtuvo el 97% de los votos”. A eso hay que añadirle el sólido boicot de la oposición y solo un 23% de participación electoral. Los americanos sumaron, restaron y determinaron la flojera de la estadidad. Ya en el pasado la Comisionada Residente había presentado lo que llamó “al acta de admisión” para que Puerto Rico se convirtiera en estado de la unión americana. Lo hizo justo el día después de convertirse en la primera mujer en juramentar a su cargo, sin embargo, su destacada presencia en el Partido Republicano de Estados Unidos en nada cambió la flojera de la estadidad. Recordemos que en febrero de 2015 el ex comisionado residente Pedro Pierluisi radicó la ‘Ley del Proceso de Admisión de Puerto Rico como Estado’ con 51 coauspiciadores: 39 demócratas y 12 republicanos. Aquella legislación, aunque cerró con 110 coauspiciadores, también murió de flojera.

Resulta evidente una vez más, que en este momento el PNP haya obtenido un apoyo tan flojo en esas filas al momento de radicar su ilusión. De hecho, el presidente del subcomité de Asuntos Insulares (que atiende el caso del status de Puerto Rico) el republicano Doug LaMalfa indicó temprano en la semana que no es coauspiciador de la medida. Tratando de ser diplomático, dijo que no estaba en contra de la medida, pero que no la respaldaba "en este momento”. ¿Lo queremos más claro?

Todo esto se suma al error del gobernador Ricardo Rosselló de pretender utilizar una reunión con el presidente Donald Trump y gobernadores de varios estados, para rogarle por la estadidad. Como era de esperarse, Trump tomó el tema a burla y le pidió a Rosselló que le garantizara dos senadores republicados en medio de las risas de los presentes. Es obvio que la petición de Trump no pasará, pues tanto el liderato político puertorriqueño como el pueblo elector se inclina por los principios demócratas desde hace décadas. Nadie sea llamado a confusión: el que Puerto Rico sea conservador en lo social, no significa que vaya a ser conservador en lo político, sobre todo porque los principios republicanos van directamente en contra de las aspiraciones de los boricuas, desde siempre La historia está ahí para demostrarlo. 

Puerto Rico va a salir (y tiene que salir) de su actual situación económica y fiscal por medio de la labor y los esfuerzos de los puertorriqueños. Con todo lo que hemos visto, con todo lo que ha pasado, nuestro actual status de Estado Libre Asociado tiene las herramientas para corregir los errores del pasado. Errores de mala administración que se admiten y que hay que enmendar. Recordarán que uno de esos errores fue la eliminación de la Sección 936 del Código de Rentas Internas federal. Por su obsesión asimilista, durante la incumbencia de Pedro Rosselló en la gobernación y Romero Barceló en la comisaría residente, cabildearon para terminar con esa herramienta de desarrollo, sin proponer nada a cambio. Los resultados los vemos hoy.  Para la década del 50 Muñoz ya pensaba en el ELA del futuro, uno que se debería trabajar para atemperarlo a estos nuevos tiempos, es decir, un ELA mejorado atemperado a este nuevo siglo.  Bien lo dijo Don Luis Muñoz Marín en su momento: “la fuerza está en el País”. La fuerza está en nosotros. Basta ya de seguir perdiendo el tiempo en una estadidad que muere por flojera.




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