Miguel Romero

Tribuna Invitada

Por Miguel Romero
💬 0

El apoderamiento comunitario es la solución

Las comunidades del Caño Martín Peña y la Península de Cantera, en el corazón de nuestra ciudad capital, han demostrado lo que puede lograr la autogestión y la participación comunitaria. Los modelos establecidos mediante la Compañía para el Desarrollo Integral de la Península de Cantera y la Corporación del Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña sirven de ejemplos para todos los puertorriqueños.

Si bien ambas entidades fueron creadas mediante ley, son sus comunidades las que las manejan, definen sus prioridades y establecen los cursos de acción que rigen su funcionamiento. Aunque la toma de decisiones proviene del alma comunitaria, esto no significa que están solas en su gestión. Desde el Senado hemos establecido como prioridad servir de aliados a estas encomiables e importantes misiones de las que todo sanjuanero y todo puertorriqueño debe considerarse parte.

Vengan de donde vengan, todas las iniciativas que contribuyan a que las comunidades que bordean el Caño Martín Peña y la Península de Cantera alcancen su meta de desarrollo son bienvenidas. Esa meta debe ser que las familias que allí residen superen la pobreza y sus limitaciones y  que permanezcan en el lugar privilegiado que ocupan en el corazón de la capital.

El apoderamiento comunitario no es otra cosa que el proceso mediante el cual los individuos de una comunidad asumen el poder sobre lo que sucede en su entorno a través de procesos participativos. Para fomentar dicho apoderamiento, debemos ayudar a que los líderes comunitarios adquieran las herramientas que los conduzcan a una mayor independencia a la hora de asumir la responsabilidad que tienen de cumplir con las metas y los objetivos sociales, económicos y educativos necesarios para su desarrollo.

En otras palabras, el desarrollo pleno de estas comunidades se logra de adentro para afuera; es decir, se inicia y se ejecuta por la propia comunidad con la ayuda del gobierno y otras entidades no gubernamentales. Lo que no debe ocurrir es lo contrario -como  a menudo sucede- que sea el gobierno el que inicie y determine las acciones que deben llevarse a cabo. Esa estrategia no funciona porque, para empezar, el gobierno es un ente sumamente burocrático, lento y sujeto a los vaivenes políticos. Además, ¿quién conoce mejor las fortalezas y vulnerabilidades de una comunidad que sus propios residentes?

En las pasadas semanas hemos redoblado esfuerzos para asistir en la consecución de los objetivos de estas comunidades. Mediante la Resolución Concurrente del Senado 50, solicitamos al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos que considere los proyectos de restauración del ecosistema del Caño como parte de aquellos que se beneficiarían de los fondos asignados por el “Bipartisan Budget Act of 2018”.

Además, con la Resolución Concurrente del Senado 51 se le solicita al gobernador Ricardo Rosselló que considere destinar una porción de los miles de millones de fondos asignados a Puerto Rico por el Departamento de Vivienda Federal bajo el programa “Community Development Block Grant”, a la continuación de los proyectos que impactan directamente a las comunidades del Caño.

Como parte de estos esfuerzos, durante una visita a Washington, D.C., me reuní con varios congresistas, entre ellos, los representantes Darren Soto, Carlos Curbelo, Tony Cárdenas y el senador Bob Menéndez, les expuse las necesidades de las comunidades y les solicité su apoyo. Además, reconozco el trabajo en equipo de nuestra comisionada residente Jenniffer González, a quien acompañé a una vista pública donde depuso a favor de nuestras comunidades.

Los más de 25,000 residentes de las comunidades que rodean el Caño son ciudadanos americanos y tienen los mismos derechos a oportunidades y a superarse como cualquier conciudadano que resida en cualquiera de los 50 estados, ni más ni menos. Apoyando el apoderamiento comunitario, confío en que logremos esa meta.


Otras columnas de Miguel Romero

💬Ver 0 comentarios