Luis A. Pérez Vargas

Tribuna Invitada

Por Luis A. Pérez Vargas
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El arte del buen gobierno

El arte, como un conjunto de preceptos y reglas necesarias para hacer algo bien, es fundamental para todo proyecto.  El Estado, al ser un ente público complejo, requiere de mandatos y ordenamientos no deteriorados para conformar un buen gobierno.

La pieza principal que proporciona una guía en esa dirección es el orden público.  Publicaciones de derecho civil lo fijan como el acopio de normas de moral y de ética pública que en ocasiones alcanzan su exposición en ley. No obstante, aún sin esa expresa declaración legislativa, constituyen principios rectores de sabio gobierno que proceden de la civilización y se fortalecen por la cultura y las costumbres. En fin, representan el estilo de una sociedad.

En esa continua búsqueda de complementos al buen gobierno, es meritorio siempre repasar los procesos administrativos de planificar, organizar, dirigir y controlar, que al implementarse de forma correcta, garantizan la efectividad del Gobierno. De otra parte, agencias como la Oficina del Contralor de Puerto Rico (OCPR), en su rol preventivo y educativo, ha publicado destacados estudios sobre la importancia del liderato gerencial en la administración pública.  En estos, se resalta cómo el Jefe de Agencia es un aliado importante y un componente fundamental dentro de una estrategia integral contra la corrupción; particularmente para la protección del bien público.  De igual forma, ese ejecutivo tiene el potencial para ejercer una gran influencia sobre los procesos gubernamentales e implantar mecanismos efectivos de prevención.

Para fomentar controles en los procesos gubernamentales y encauzar un buen gobierno, la OCPR promueve salvaguardas para los trámites de licitación.  Se documenta y se expone como prioridad, el que los funcionarios públicos rechacen ofrecimientos económicos con la intención de beneficiar a individuos privados en reglamentación y decisiones; incluso en el pago de dinero para favorecer contratos.  Igualmente, censuran que los servidores públicos sucumban al dinero fácil con el interés de agilizar permisos o licencias.

No estaría completa la composición de un buen gobierno si no incluimos herramientas que persuadan o repriman a los que atentan contra la confianza del Pueblo.  La Ley Orgánica de la Oficina de Ética Gubernamental de Puerto Rico (LOOEG), en su artículo 4.2, recoge las prohibiciones de carácter general, sobre las conductas desviadas de los servidores públicos de la Rama Ejecutiva.  Entre ellas se encuentran el utilizar los deberes y las facultades de su cargo para obtener cualquier beneficio que no esté permitido por ley. Del mismo modo no está permitido revelar o utilizar información adquirida por razón de su empleo, para obtener un beneficio para él o para una persona privada o negocio. Incluso, prohíbe el intervenir en el nombramiento, ascenso, remuneración o contratación de su pariente.

Para lograr nuestro cometido de buen gobierno, este artículo de la Ley también prohíbe utilizar durante la jornada laboral y dentro de una estructura pública, símbolos o imágenes político-partidistas. Tampoco está permitido realizar actividades de ese tipo dentro de un organismo gubernamental. Otro aspecto que contempla el Código de Ética que rige a los servidores públicos de la Rama Ejecutiva, es que se procesa administrativamente por alterar, destruir, mutilar, remover u ocultar, la propiedad pública bajo su custodia. Finalmente, como eslabón importante de estas prohibiciones se penaliza la acción de un empleado, en la que con ella, se ponga en duda la imparcialidad y la integridad de la función gubernamental.

Las leyes, por si solas, no dibujan una nueva realidad, son una pieza indispensable de la esfera pública.  Como dijo el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Massachusetts, Alasdair S. Roberts: “la lucha no termina con la aprobación de una ley; de hecho, es solo el comienzo”. Por consiguiente, al sumar todo lo expuesto, habremos adelantado los pasos hacia el arte del buen gobierno. Es justo y necesario.


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jueves, 21 de junio de 2018

El arte del buen gobierno

El subdirector de la Oficina de Ética comenta sobre disposiciones legales existentes para procurar un buen gobierno

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